Historias destacadas

Álvaro (23), ‘cobaya’ de la vacuna: “Soy voluntario para salvar a mis abuelos “

Spread the love

Álvaro tiene 23 años, una vida por delante y una lista de prioridades clara. “Cuando me enteré de que el Ministerio de Sanidad estaba buscando voluntarios para probar la vacuna contra la Covid-19 no lo pensé… debía hacerlo para proteger a mis abuelos“. La carrera por el fármaco avanza a pasos agigantados. “Los voluntarios somos fundamentales. La pandemia tiene que terminar cuando antes”. Arriesgar su salud para frenar al virus que ha puesto al mundo contra las cuerdas. El joven responde sin titubear a la gran pregunta: “No, no tengo miedo”.

El joven estudiante de Nutrición forma parte del batallón de 190 voluntarios que el hospital Marqués de Valdecilla, en Santander, y los centros madrileños de La Paz y La Princesa, reclutaron para llevar a cabo la fase II del ensayo clínico de la vacuna Ad26.COV2.S, de Janssen, el laboratorio de la farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson. Ni el listado de posibles efectos ni los mensajes alarmistas de los correveidiles frustraron su empeño. “Nadie vino a buscarme, escuché el reclamo en televisión y me apunté”.  Como telón de fondo, el drama de toda una generación, contra las cuerdas por la amenaza del nuevo coronavirus.

El toledano convivió con sus abuelos hasta que se mudó a la capital para seguir con sus estudios. “Siempre he estado muy unido a ellos. La crisis sanitaria debe acabar pronto. Me hace mucha ilusión ser parte de la solución… sobre todo por los más mayores“. El chequeo fue exhaustivo. “Me hicieron un reconocimiento médico completo, una prueba PCR y un test serológico”, recuerda. Tras varias visitas al hospital de La Princesa y una lectura detallada de los efectos adversos, firmó el consentimiento. Entonces empezó la aventura.

Ainara, enfermera de noche, cobaya de día

“Antes de la pandemia ya me había interesado por este tipo de estudios”. La carrera del joven se enmarca en las Ciencias de la Salud. “Entiendo de sobra la importancia de los voluntarios para avanzar en una investigación”. Las ‘cobayas’ de la vacuna apuntalan la salida de la crisis que ha puesto en jaque al mundo. El ensayo de Janssen es a doble ciego. “Significa que ni yo ni el investigador que pone la inyección sabemos si lo que me han suministrado es vacuna o placebo”. La reacción de su cuerpo a la primera dosis sugieren lo primero.

Álvaro recibió la primera inyección el miércoles 16 de septiembre. Casi de inmediato, experimentó los primeros efectos. “Al día siguiente tuve bastante fiebre”. El termómetro marcaba más de 39 grados. “Ya me habían advertido de que podía pasar. En ningún momento tuve miedo. Es la reacción normal que puede esperarse de cualquier vacuna”. Álvaro optó por un clásico: paracetamol, reposo y agua. “A la mañana siguiente desperté con unas décimas y algo cansado”. Y eso fue todo.

La naturaleza de la sustancia que se inyecta no es la única incógnita, también lo es la cantidad. Un programa informático lanza los dados. Es un logaritmo el que decide si la dosis que se suministra a cada uno es baja, media o alta. También si la segunda dosis se inyectará al primer mes, al segundo o al tercero. “El calendario de cada participante es diferente”. El resultado son diez grupos diferentes que exigen un seguimiento constante.

Noah, 21 años: "En la UCI no pasan las horas"

“Tuve que escribir un diario con mi evolución”. Tras esa primera reacción, el cuaderno no contiene nada reseñable. Y mejor. El 13 de octubre, Johnson & Johnson informó de la suspensión “temporal” de las pruebas de la fase 3 de su vacuna. Uno de los participantes -del que no se sabía si había recibido placebo o vacuna-, había sufrido “una enfermedad inexplicable”. La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre los 190 voluntarios del ensayo en España. “Lo entendí como algo normal del proceso y no dejé que me quitara el sueño”, asegura Ávaro. Pero no todos reaccionaron igual. 

“Uno de los participantes que se presentaron conmigo se bajó del carro”, afirma. Él siguió adelante. Como Álvaro, miles de voluntarios por todo el mundo que siguen exponiéndose para sacar adelante los ensayos clínicos que ya se encuentran en las últimas fases de investigación. “El estudio finaliza en 2021”, detalla, “Me esperan quince visitas a La Princesa en un año”. Nada le distrae de su meta. “Es una batalla demasiado importante. Hacemos falta y hace falta informar a la gente del proceso que hay detrás de la vacuna”. Álvaro no titubea: hay que despejar las dudas para acabar con el miedo. 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *