Negocio

Así es el ‘plan B’ de Europa para frenar a las tech tras años de multas millonarias

Spread the love

Primero llegaron las sanciones para frenar prácticas anticompetitivas y la ingeniería fiscal. Durante la última década se han sucedido las decisiones históricas, con las cuantiosas multas a Google por abusos en el mercado publicitario, como el ejemplo paradigmático. Esto no ha corregido la posición de dominio de la compañía del gigante del buscador y de otros como Amazon o Facebook. Y es por eso que ahora Europa está afilando nuevas armas para para el ‘segundo acto’ de su batalla contra los gigantes tecnológicos. Unas armas que contemplan, incluso, la posibilidad de ser expulsados del mercado o el troceo de sus holdings en caso de que su dominio amenace los intereses de los clientes o de rivales más pequeños.

La cuenta atrás para conocer los entresijos de esta nueva ‘caja de herramientas’ ya ha comenzado. El objetivo de la Comisión Europea es tener lista una primera propuesta el próximo mes de diciembre para poder desplegar todas las iniciativas a lo largo de 2021 tras ser aprobados en cada uno de los estados miembro y en el Parlamento. Hay dos nombres propios en esta nueva fase y uno de ellos es de sobra conocido. Por un lado está la comisaría de Competencia, Margarethe Vestager, que ha sido el mayor quebradero de cabeza de todas estas compañías durante los últimos años de grandes sanciones e investigaciones. Por otro se encuentra el comisario francés responsable del mercado interior de la UE, Thierry Breton, con un perfil mucho más pro-empresa -ha sido CEO del gigante Atos y de la antigua France Telecom- y más centrado en el desarrollo de una industria tecnológica con ‘ADN europeo’ fuerte.

Pero se abre a cerrarla por partes

Aún no hay ninguna decisión tomada, pero lo que sí está claro es que estas nuevas herramientas tomarán forma en la nueva ley europea de servicios digitales, que debe venir a sustituir al actual marco regulatorio, que data de hace casi dos décadas. Sí que se han ido desgranando algunas de las líneas maestras. La propia Vestager describió hace unas semanas que exigirán a las grandes plataformas que sean mucho más transparentes sobre la gestión de su contenido -qué eliminan y qué no-, o sobre cómo llevan a cabo las recomendaciones de producto. Es decir, básicamente esto implicaría, como explicaban varios expertos a la CNBC, ‘desnudar’ parte de sus algoritmos, el bien más preciado de las compañías. Para los reguladores europeos, todas estas compañías hacen de ‘Gatekeeper’ para todos los consumidores y empresas, es decir, el guardián de todos los datos.

Esta transparencia no es lo único que se persigue. También se quiere otorgar un marco más medible sobre si estas compañías están cumpliendo con la legislación fiscal o con otras obligaciones. Por ello, según advirtió el propio Breton recientemente en una entrevista en el Financial Times, se está perfilando un sistema de calificación con el que conocer ese nivel de cumplimiento. Dentro de las diferentes sanciones, habrá una mayor severidad con prácticas como impedir -o ponerlo muy difícil- a los usuarios cambiar de plataforma. Y en caso de que se considere que su dominio del mercado amenaza los intereses de los clientes o rivales más pequeños la nueva normativa contemplaría obligar a Google o Amazon a dividir o vender algunas de sus divisiones europeas. Incluso, que entre los ‘remedios’ propuestos para circunstancias extremas incluirían la capacidad de excluir por completo a alguno de los grandes grupos del mercado único.

Algunos países, como Francia o Países Bajos, han exigido que estos nuevos poderes europeos sean duros para tratar de frenar el avance de las grandes tecnológicas. Y también lo han hecho grandes directivos de compañías que compiten de manera directa con estas multinacionales. Uno de los casos españoles más paradigmáticos es el del presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, quien se ha desgañitado en los últimos años exigiendo que el marco legislativo se base en el principio de ‘Mismas reglas, mismos servicios’, especialmente en el sector de las telecomunicaciones. “Si queremos competir en la cuarta revolución industrial, y no solo hablo de España, sino de Europa, hay que actuar de inmediato sobre los sistemas de regulación. Es hora de garantizar la competitividad, de proteger la productividad, de asegurar las mismas reglas del juego para todos”, aseguró el pasado mes de septiembre. Hace tan sólo unos días, se dirigió directamente a los reguladores: “Sean valientes, permitan que compitamos con las mismas reglas. Es el momento de sacudir el tablero de juego”.

Álvarez-Pallete ha llamado a los reguladores a ser “valientes”: “Permitan que compitamos con las mismas reglas”

El trabajo de redacción de estas nuevas reglas está acompañado, como en otras ocasiones, con fuertes presiones por parte de las compañías. El ejemplo más claro es el de Google. Esta misma semana se ha filtrado un documento interno del gigante del buscador que propone diferentes formas de contrarrestar la nueva normativa que está a punto de aprobarse. Esto acarreó un choque importante entre el comisario europeo Breton y el propio consejero delegado de la empresa, Sundar Pichai, que se vio obligado a disculparse en un encuentro por videoconferencia. El responsable público europeo le advirtió: “Internet no puede seguir siendo un ‘salvaje oeste’: necesitamos reglas claras y transparentes, un entorno predecible y derechos y obligaciones equilibrados”. La pelea en los despachos es furibunda, porque hay mucho en juego. El socio del bufete de abogados Clifford Chance Thomas Vinje aseguró recientemente a la CNBC: “Es probable que las próximas reglas requieran cambios dramáticos en las prácticas comerciales e incluso en los modelos de negocio”.

¿Y qué papel van a tener ahí las autoridades de la competencia nacionales? Esa es una de las grandes incógnitas. En España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha sido especialmente tibia respecto al dominio de todos estos gigantes en el mercado digital. Durante los últimos años apenas ha habido investigaciones, ni sanciones. En los últimos meses trabaja en un análisis del segmento de la publicidad digital, dominado ampliamente por Google y Facebook. Esta misma semana se conocía la contribución que el organismo presidido por Cani Fernández ha hecho a esta nueva regulación y el papel de cada uno de los países. En él, reclama que los organismos de cada país puedan ser capaces también de aplicar esas medidas. “Debemos defender que estas competencias residan en la CNMC como autoridad independiente”, aseguraba.

Sin resultados tras las sanciones

Este nuevo paso se quiere dar en Europa después de que la estrategia de las llamadas compensaciones conductuales, que tienen por objeto eliminar las prácticas anticompetitivas a través de las sanciones en base a todas sus ventas en el continente, haya tenido resultados bastante limitados. Google ha recibido sanciones por un total de más de 8.000 millones de euros, mientras otras grandes compañías están siendo ahora investigadas. Y los cambios pequeños en el funcionamiento de servicios como el de comparación de compras han tenido consecuencias muy limitadas. Pese a ello, esta misma semana se ha abierto una investigación a Amazon, cuyo caso ha sido desvelado por la propia Comisión y que se centra en cómo el gigante del comercio electrónico ha utilizado los datos de las pymes vendedoras de su plataforma para favorecer de manera artificial sus propios productos, al ser ‘juez y parte’.

El comisario Breton insiste en que internet “no puede seguir siendo un ‘salvaje oeste’, por lo que necesitamos reglas claras y transparentes”

Forma parte del telón de fondo de todos estos movimientos la pugna también entre Estados Unidos y Europa por el dominio tecnológico. Hay que tener en cuenta que los primeros aún se encuentran en la primera de las fases, con el caso antimonopolio abierto contra Google y la investigación a otras compañías como Facebook. La potencia norteamericana está hoy en la primera fase que ha ido completando la Unión Europea durante la última década. Y unas exigencias excesivas podría despertar recelos en el país que presidirá a partir del próximo mes de enero Joe Biden. El columnista de Bloomberg Alex Webb advertía: “A medida que la UE avanza de manera irrespetuosa con los planes para una nueva caja de herramientas antimonopolio, Vestager y su equipo tendrán que tomar decisiones difíciles sobre si usar esos nuevos poderes y cómo”.

En ese tablero geopolítico también está China. Y aquí, el cerco a las grandes compañías también se ha estrechado. Durante los últimos años, compañías como Alibaba o Tencent han ampliado sus tentáculos en aquel mercado hasta convertirse en dominadores casi absolutos de muchos de los mercados digitales. Y tras años con una regulación más o menos laxa, el cambio de estrategia también ha llegado a los reguladores del país. La prueba clara es el parón que ha vivido la histórica salida a bolsa de Ant, el brazo ‘fintech’ de Alibaba y el dueño la plataforma de pago Alipay –con la que iba a recaudar 35.000 millones de dólares-, después de las exigencias de las autoridades locales del país.

Con pugna geopolítica o sin ella, muchas pequeñas compañías han intensificado sus reivindicaciones contra el dominio de estas grandes compañías. Una ‘coalición’ de 165 startups y compañías tecnológicas han firmado un escrito dirigido a la Comisión Europea donde exigen que actúen de manera rápida para regular a Google y otros. “Es posible que muchos de nosotros no tengamos la fuerza y los recursos para esperar hasta que tal regulación realmente entre en vigor”, lamentaban. La cuenta atrás ha comenzado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *