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Cabify avisa a las subcontratas de VTC: se multará por jornadas maratonianas

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Cabify quiere ‘atar en corto’ a las gestoras de flotas de vehículos con conductor (VTC) con las que tiene acuerdos para operar en su plataforma de transporte en las principales ciudades de España. La compañía tecnológica ha advertido a todas estas subcontratas que las sancionará en caso de que incumplan la normativa laboral y el contrato mercantil firmado y obliguen a los chóferes a cumplir con jornadas maratonianas al volante. Esta ha sido, tradicionalmente, una de las quejas más repetidas por parte de los trabajadores de este sector.

En concreto, la pasada semana se envió una comunicación oficial por parte de Cabify a todos los gestores de flotas en la que les conminaba a un mayor control de las horas de conexión de los conductores contratados. “Puede ayudar a reducir los accidentes relacionados con la fatiga y el cansancio, así como garantizarte el cumplimiento de la normativa laboral”, asegura en este mensaje, al que ha tenido acceso La Información. Esto último es una “obligación esencial”, recogida en el contrato mercantil firmado con la plataforma española. Por ello, les avisa que desde el pasado lunes 9 de noviembre habrá un seguimiento más exhaustivo de aquellas compañías que “incumplan sus obligaciones laborales, entre otras, en materia de jornadas de trabajo, pudiendo llegar a sancionarlas conforme a lo dispuesto en el contrato mercantil”. No precisa la cuantía de las mismas.

Juan de Antonio, fundador de Cabify

Sobre esta comunicación, fuentes oficiales de Cabify aseguran que forma parte de una campaña de concienciación de seguridad vial, dirigida a las empresas de transporte que colaboran con Cabify. “Nos sirve para reforzar tanto la seguridad como para recordar las posibilidades que brinda la aplicación para la gestión diaria de los vehículos conectados”, apuntan las mismas fuentes. La extensión de las jornadas laborales más allá de los límites legales ha sido uno de los ‘caballos de batalla’ de los trabajadores de este mercado, en el que una mayoría de los coches y de las licencias están controlados por grandes gestores de flotas que, en no pocos casos, tienen contratados a los conductores a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT). Según confirman a este medio diferentes fuentes del sector, las condiciones laborales no han cambiado en exceso: salarios brutos de entre 1.000 y 1.250 euros brutos, a los que se sumarían pluses por productividad o facturación. En teoría, la jornada de trabajo es de 40 horas semanales, pero realmente el empleado hace frente, en muchas ocasiones, a turnos de 12 horas o más, con los descansos pertinentes obligados por ley.

En el pasado ha habido varias demandas precisamente relacionadas con las jornadas laborales. A finales del pasado año, se presentaron varias denuncias por parte de diferentes organizaciones sindicales ante las delegaciones provinciales de Inspección de Trabajo precisamente por esta causa contra Uber y la propia Cabify. Alegaban que los gestores de las flotas obligaban precisamente a alargar durante tres y cuatro horas la jornada laboral, un periodo que el conductor debía tener encendida la aplicación para dar respuesta a los servicios que se podían recibir en ese tiempo.

Al margen del control de jornada, la Comunidad de Madrid ha llevado a cabo varias campañas extraordinarias de inspección a las VTC en la capital, principal mercado para este sector. Entre septiembre y octubre se interpusieron más de 570 denuncias -el 75% de las inspeccionadas-. El principal problema no tiene que ver con la jornada laboral, sino con no llevar debidamente cumplimentada la hoja de ruta de cada uno de los servicios. Pese a las quejas repetidas del taxi, la captación irregular de clientes en la calle es la razón minoritaria de las sanciones.

Este ‘toque de atención’ por parte de Cabify a las subcontratas llega en un momento en el que la carga de trabajo sigue aún por debajo de los niveles del primer trimestre del año, debido a los efectos de la pandemia del coronavirus y las diferentes restricciones. Pese a ello, desde las compañías se han mostrado optimistas en cuanto a las previsiones. Desde el máximo rival de la española, Uber, esperan encontrarse en los niveles ‘pre-Covid’ a finales de este año 2020.

Pendientes de un laudo clave

Mientras todo esto sucede, en Cabify están atentos a lo que suceda en el laudo arbitral que mantiene con su principal socio en Madrid, Grupo Auro. La gestora de VTC, la más grande junto a Moove Cars y controlada por el exjefe del taxi José Antonio Parrondo y otros inversores de startups tecnológicas como Félix Ruiz (Jobandtalent) o Zaryn Dentzel (Tuenti), acudió a un arbitraje para dirimir las diferencias por el contrato de colaboración firmado por ambos. Un contrato en el que a Auro se le exigía exclusividad. 

Ambas empresas se acusaban mutuamente de incumplimiento de contratos. Cabify señalaba a Auro por crear su propia aplicación, al margen de la de la tecnológica española, para ofrecer servicios exclusivos de coches con conductor para empresas. Auro apuntaba a Cabify por el impago de su parte correspondiente a la tasa de servicio que cobra la startup a sus clientes desde hace meses del 4% respecto a la cuantía total del viaje. Según confirman fuentes conocedoras, el proceso está en su recta final y el resultado se deberá saber en las próximas semanas. El pronunciamiento puede ser clave para la relación mercantil de ambas partes.

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