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CaixaBank y Bankia afinan el pacto de fusión con 15 grupos de trabajo mixtos

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CaixaBank y Bankiadarán la próxima semana un paso decisivo antes de cerrar formalmente la primera fusión de esta ola de procesos de consolidación en el sector bancario. Ambas entidades tienen convocadas en Valencia sus respectivas juntas generales de accionistas. En estos días previos directivos de los dos bancos afinan los aspectos básicos de su integración operativa a partir de la configuración de quince grupos de trabajo mixtos que evalúan la forma de actuar y organizarse de cada área de gestión del futuro banco combinado.

Tanto CaixaBank como Bankia han contratado los servicios de la consultora BlueCap, una empresa especializada en la asesoría de procesos de integración. Esta firma se encarga de estudiar y ayudar en el análisis de las distintas funcionalidades que aportan cada una de las dos organizaciones en un proceso de fusión con el fin de maximizar el valor de cada una de ellas puede aportar en beneficio de la entidad resultante. Esta compañía de asesoría estratégica ya participó en importantes operaciones como la absorción de Popular por parte de Banco Santander. 

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El núcleo duro en la actual fase previa a la fusión está formado por Gonzalo Gortázar y Juan Antonio Alcaraz, CEO y director general de Negocio por parte de CaixaBank, y José Ignacio Goirigolzarri y José Sevilla, presidente y CEO, respectivamente, por el lado de Bankia. Para poder comenzar la integración de ambos bancos trabajan un conjunto de directivos divididos en 15 equipos diferentes que se dividen por áreas. Entre ellas destacan algunas claves como ‘Recursos Humanos y organización‘, ‘Negocio’, ‘Riesgos’, ‘Legal’, ‘Auditoría’ o ‘Comunicación’. 

El objetivo de este tipo de reuniones periódicas en las que están directivos de ambos bancos es poner en común la forma en que funciona cada entidad y, en un futuro, poder elegir lo mejor de cada uno de los procesos que se llevan a cabo a diario. En ellas también participan miembros de Bluecap, una empresa especializada en la consultoría estratégica para entidades financieras orientada a la creación de valor para el cliente que encabeza Maite Barrera. 

De las conclusiones que se obtengan de estos grupos de trabajo saldrá la estrategia que seguirá la nueva CaixaBank tras la finalización de los tramites legales. Este punto se espera que llegue durante el primer trimestre de 2021. Por delante, además de las juntas de accionistas que celebrarán en Valencia Bankia y CaixaBank los próximos días 1 y 3 de diciembre en las que los propietarios de los títulos de ambas entidades darán el visto bueno a los acuerdos alcanzados por los consejos de administración, faltan las autorizaciones regulatorias. 

Por un lado, los supervisores bancarios –BdE y BCE– y, por otro, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que encabeza Cani Fernández. Ambos serían en principio meros trámites, pero en los últimos meses, debido a otras operaciones que han ido apareciendo en el mercado financiero español, se ha levantado ruido con respecto a lo que puede considerarse como una elevada concentración. Por ello, la propia presidenta ha señalado públicamente que tendrá en cuenta “si puede producirse un perjuicio para los consumidores” antes de dar su visto bueno a la operación.

Una vez que se hayan conseguido todas las autorizaciones, la operación habrá terminado el camino legal y podrá empezar la integración efectiva. La parte más conflictiva de esta es la que atañe a la tecnología, para la que también hay ya un grupo de trabajo mixto del que saldrán las soluciones que esperan se pongan en marcha durante el último trimestre del próximo año. Con este último trámite finalizará la fusión que hará desaparecer el nombre de Bankia de las sucursales y que dará paso a la estrella de Joan Miró. 

Entonces nacerá un nuevo banco con una sede social en Valencia y dos sedes operativas en Madrid y Barcelona. La primera fusión de esta nueva era será “amistosa”, como reconocen fuentes cercanas a las entidades, y en ella buscarán primar el talento y las mejores prácticas con el fin de constituir el primer banco en España con más de 600.000 millones de euros en activos y altas posibilidades de llevar a cabo sinergias. Este último punto llevará a una importante reducción de costes, pero también a la salida de miles de empleados, un proceso que se espera comience tras las autorizaciones regulatorias. 

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