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Calviño admite ante inversores el riesgo de no recuperar los empleos perdidos

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“Una desaceleración más larga amenazaría la solvencia y podría convertir el desempleo cíclico (generado por la crisis) en estructural“. La Secretaría General del Tesoro de la Vicepresidencia de Asuntos Económicos ha volcado de manera explícita en la presentación que sostiene sus reuniones con potenciales compradores de deuda española todas las amenazas sobre las proyecciones económicas diseñadas por el Gobierno que durante las últimas semanas se ha esforzado en minimizar o directamente en obviar. Lo del desempeño a futuro del mercado de trabajo es un ejemplo. Las previsiones oficiales del Gobierno aseguran que el pico de la tasa de paro en España se alcanzará en 2020 (17,1%) y que el año que viene ya empezará a bajar, incluso de forma importante hasta el 16,3% y al menos hasta el 16,9% en el caso de que el impulso de los fondos europeos no alcanzara lo previsto. En su presentación a inversores, el Gobierno admite que estas previsiones están sujetas a un abanico de riesgos a la baja, que podrían hacer que ese desempleo coyuntural generado por la crisis se convirtiera en estructural.

Hablamos al menos de 600.000 puestos de trabajo, según los datos oficiales del Ministerio de Trabajo. En febrero, justo antes de que se desencadenara la crisis sanitaria con toda su dureza, el número de parados registrados en la listas de las oficinas públicas de empleo se situaba en 3.246.047, ocho meses después, el pasado mes de octubre, esa cifra se había elevado hasta los  3.826.043. Y aún es posible que ese indicador minimice la realidad del mercado de trabajo, ya que hay que recordar que hay 610.000 trabajadores con el contrato suspendido por completo como consecuencia de un ERTE. Los expertos coinciden en que buena parte de esos trabajadores lo tendrán difícil para volver a la actividad a poco que las restricciones sobre la actividad económica se mantengan durante la primera parte del próximo año.

Es lo que en la jerga económica se denomina ‘histéresis’, en referencia al riesgo de que las cicatrices generadas por un ‘shock’ económico de gran magnitud acaben haciéndose permanentes. Un riesgo del que tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) e incluso los organismos internacionales han venido advirtiendo desde el pasado verano, pero que hasta la fecha el Gobierno había venido despreciando tanto en sus declaraciones públicas como en sus documentos oficiales. En la presentación a inversores del Tesoro, sin embargo, se sitúa al mismo nivel que otras amenazas más reconocidas desde la esfera gubernamental como la evolución de la pandemia, la posibilidad de que el Fondo de Recuperación no se puede aplicar en la magnitud esperada en 2021 o el Brexit.

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El Tesoro no escatima a la hora de enunciar las amenazas que acechan a la economía española. Advierte que una evolución negativa de la pandemia podría obligar a adoptar medidas de confinamiento más duras, que el retraso en la puesta a disposición de la vacuna podría alargar la ‘convivencia’ con el virus, que una aplicación parcial de los fondos europeos podrían reducir su impacto sobre el impulso de la economía española y que un ‘brexit’ sin acuerdo podría ser dañino, especialmente para sectores particularmente expuestos y ya muy castigados como el turismo. Y luego está la ‘histéresis’, ese riesgo que los analistas echaban de menos en las proyecciones económicas del Gobierno, pero que ahora el Tesoro admite que podría no solo afectar al mercado laboral, sino a la solvencia del tejido productivo.

Las razones para creer en España

Al otro lado del fiel de la balanza, Economía insta a los inversores a dirigir su mirada hacia el inesperado dato de avance del crecimiento del PIB en el tercer trimestre – aún sujeto a la revisión que el INE publicará a finales de diciembre -, que muestra un crecimiento intertrimestral del 16,7% y que según el Tesoro aleja el cumplimiento de las previsiones más pesimistas sobre el comportamiento de la economía española en 2020; hacia las esperanzadoras noticias sobre la posibilidad de tener una vacuna ya desde principios de año y al avance de las negociaciones para la aprobación del Presupuesto Europeo para el periodo 2021-2027 y del Fondo de Recuperación que lo acompaña y en el que el Gobierno tiene puestas todas sus esperanzas de recuperación económica el año que viene.

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en un acto público.

La foto que traslada el Tesoro a los inversores es la de un país en recuperación tras la fuerte contracción del segundo trimestre del año y cuya evolución económica dibuja la ‘V asimétrica’ de la que la vicepresidenta económica del Gobierno ha venido hablando durante los últimos meses. De hecho, el Tesoro asegura que el impacto sobre la economía de la segunda ola de la pandemia ha sido más suave que en la pasada primavera.

El Gobierno presume también de los dos mecanismos más emblemáticos de su gestión de la crisis sanitaria: los ERTE, de los que dice que han servido para proteger millones de puestos de trabajo; y el Ingreso Mínimo Vital, que alinea con los esquemas europeos de prestaciones pensadas para facilitar la transición de colectivos vulnerables al mercado de trabajo, pese a la decisión de última hora de retirar la obligación de estar inscrito en las listas del desempleo para tener la condición de beneficiario de la ayuda.

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