Historias destacadas

Díaz meterá en ERTE a los trabajadores de temporada…y aliviará la lista del paro

Spread the love

El Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz trabaja desde hace semanas en una reforma de la figura de los ERTE que persigue consolidar su permanencia como herramienta de flexibilidad laboral más allá de la crisis sanitaria y reinventarlo como mecanismo de cobertura para determinados trabajadores temporales y de actividades estacionales. El objetivo, según la información trasladada por el Gobierno de España al Fondo Monetario Internacional (FMI) que se recoge en el último informe del organismo, es atacar uno de los problemas estructurales del mercado laboral doméstico, su dualidad, esa diferencia abismal consolidada desde hace décadas entre las condiciones del núcleo duro de trabajadores fijos y el colectivo de tres o cuatro millones de trabajadores temporales que están en una situación más precaria, y más en concreto proporcionar mayor “calidad y estabilidad” a su situación laboral

En la información remitida al FMI el Gobierno se limita a comunicar que en vista del éxito del mecanismo se está trabajando “en el rediseño de los ERTE para abordar parte de los problemas tradicionales del mercado de trabajo” y pone como ejemplo que la intención es “utilizarlos para reducir la dualidad proporcionando estabilidad y calidad a los trabajadores temporales y de actividades estacionales, o introduciendo elementos de formación profesional para incrementar sus capacidades”.

Fuentes del diálogo social al tanto del proyecto señalan que el Gobierno lanzó la idea en origen para garantizar una cobertura permanente a los alrededor de 250.000 trabajadores fijos discontinuos de actividades estacionales después de constatar la situación de absoluta desprotección en la que los dejó la crisis sanitaria, al suspender su previsible incorporación al trabajo a partir del mes de abril para cubrir las necesidades de mano de obra de la campaña estival. Trabajo maniobró entonces con empresarios y sindicatos para abrir la posibilidad de incluirlos en los ERTE de las empresas a las que se tendrían que haber incorporado y creando en paralelo una prestación especial para todos los que tuvieran una relación laboral con empresas que no hubieran recurrido a ese mecanismo.

El Ministerio entendió no obstante que el asunto requería de una solución permanente y puso sobre la mesa la posibilidad de habilitarla a través de los ERTE. Las fuentes consultadas aclaran no obstante que el asunto no pasó de una declaración de intenciones y que ni siquiera se ha debatido en ninguna de las mesas de diálogo social abiertas a esta fecha. Otras fuentes al tanto del proyecto aseguran que en las últimas semanas la idea ha ido tomando forma y que el Ministerio ya lo ve como una alternativa plausible para dar estabilidad a la situación laboral no solo de los trabajadores de temporada, sino también de la bolsa estable de trabajadores temporales que entran y salen de las empresas de manera casi rutinaria al compás de la carga de trabajo de éstas y de los empleados a tiempo parcial. 

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo

En todos estos casos, los ERTE les proporcionarían un entorno de estabilidad laboral, ya que garantizarían la continuidad de su relación laboral con la empresa y evitarían que quedaran desprotegidos. Incluso parece que en este caso la aproximación del Ministerio de Trabajo y de la Vicepresidencia de Asuntos Económicos es similar. La vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, aseguró en una reciente entrevista en Europa Press que “de cara al futuro tenemos que ver si podemos aprovechar mecanismos como los ERTE para crear un mecanismo permanente que permita la flexibilidad interna de las empresas y, al mismo tiempo, proteja el empleo“.

Una ‘bendición’ estadística

Y, al mismo tiempo, le dé un repaso de chapa y pintura a la estadística oficial de parados, se podría añadir. Como ha quedado claro a lo largo de esta crisis los trabajadores en ERTE no tienen la condición jurídica de desempleados, como sí la tienen por el contrario los trabajadores fijos discontinuos o los temporales durante el periodo en que no están ejerciendo su actividad laboral. Es decir, cuanto mayor sea el volumen de trabajadores que se encuadre en los ERTE menor será la cifra de desempleados que aparezcan en las estadísticas oficiales.

El efecto de los ERTE en la fotografía del paro quedó muy claro durante lo más duro de la pandemia. Mientras el INE calculó una tasa de paro del 14,4% al cierre del primer trimestre de 2020, diferentes estudios privados que anulaban el efecto de este mecanismo de protección elevaban esa tasa hasta el 40% en los momentos más duros del confinamiento. Colocar por tanto a decenas de miles de trabajadores fijos discontinuos o temporales bajo el paraguas de los ERTE aliviaría de manera significativa los datos del paro.

Reforma laboral gradual

La utilización de los ERTE para cobijar a trabajadores temporales y estacionales es solo una de las medidas en las que el Gobierno ha dicho al FMI que está trabajando en el marco de lo que denomina como “una reforma gradual del mercado de trabajo“. Están en marcha la reforma de las políticas activas de empleo, cuya de negociación se abrió esta misma semana; la revisión de las políticas pasivas (prestaciones) en orden a “impulsar la busca activa de empleo” de los trabajadores subsidiados; y el estímulo de los contratos indefinidos como fórmula generalizada de acceso al mercado de trabajo, por la vía, asegura el informe, de reforzar la causalidad para la uso de los contratos temporales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *