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El bloqueo electoral obliga al presidente Powell a activar una respuesta de la Fed

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Solo ante el peligro. El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, afronta una reunión de política monetaria crítica para la estabilidad financiera de EEUU. Más crítica si cabe que cualquiera de las anteriores durante la actual crisis del Covid-19. El ajustado resultado de las elecciones presidenciales de 2020 –con Joe Biden de virtual ganador y Donald Trump recurriendo a los tribunales– ha sembrado el escenario político para un bloqueo de impredecibles consecuencias. Llega en el peor momento: la Covid-19 está fuera de control y vuelve a confinar a Occidente, con una segura recaída de la economía europea y probable también en EEUU.

Desde hace un mes, Republicanos y Demócratas negocian entre Senado y Congreso un nuevo acuerdo de ayuda fiscal que sustituya al adoptado en marzo (2,2 billones de dólares). La propuesta del partido de Biden se situaba en línea con el plan anterior pero el acuerdo se cayó después de que Trump diese por rotas las negociaciones hasta después de las elecciones. Su probable derrota no cambiará la relación de fuerzas en demasía ya que los Republicanos han retenido el control del Senado y las negociaciones tendrán que volver a empezar pese a la premura del acuerdo.

Esty Dwek, responsable global de estrategia en Natixis IM Solutions, considera que la división parlamentaria limitará al Presidente (Biden o Trump) con sus políticas. “Si Biden gana, no manejará los aumentos de impuestos, el gasto en infraestructura ni la regulación que tenía en mente. Además, tendrá que elegir un gabinete centrista para que sea aprobado por el Senado, lo que sería visto como algo positivo para los mercados. En términos de comercio, el Presidente tiene más margen de maniobra con las órdenes ejecutivas, sugiriendo que Biden, si gana, podría hacer retroceder los aranceles de nuevo a China”, explica Dwek y cifra en 1,5 billones de dólares la propuesta demócrata a negociar.

Un presidente y un Congreso sería positivo para los mercados, ya sea azul o rojo. A los mercados no les gusta la incertidumbre y un presidente con el apoyo del Congreso permitiría una ejecución de políticas más eficaz, incluido un paquete de estímulos. Cualquiera de las Administraciones, apoyada por el Congreso, implementaría políticas para apoyar la economía”, explica Fabiana Fedeli, directora global de activos de la gestora Robeco.

La Fed hace de reina en el tablero de EEUU a las puertas de las elecciones

Powell volverá a lanzar un SOS

La incertidumbre política eleva la presión para que la Fed vuelva a actuar con un aumento de los estímulos para ganar tiempo, en previsión además de que su homólogo europeo ya ha advertido que prepara un nuevo plan de choque monetario para diciembre. Powell volverá a recordar a los legisladores que sin un plan de ayuda fiscal, EEUU pueda tener una recaída económica de manera inminente. “Demasiados pocos apoyos llevarían a una recuperación débil, creando dificultades innecesarias para los hogares y las empresas“, aseguró el gobernador del banco central a comienzos de octubre.

El 22 de septiembre, el consejo de la Fed aseguró que seguiría utilizando sus herramientas (inyecciones masivas de liquidez en los mercados financieros y compras masivas de deuda) para hacer lo posible “durante el tiempo que sea necesario, para asegurar que la recuperación sea lo más fuerte posible y limitar que la economía sufra un daño permanente”. Desde marzo, además, mantiene los tipos de interés en un rango del 0% y el 0,25%, aunque ha descartado hacer uso de los tipos negativos como Europa o Japón.

La necesidad de estímulo se ha vuelto aún más importante que cuando la Fed comenzó su coro sincronizado para una respuesta fiscal. Lo interesante de esto fue que vino de los ‘halcones’ y ‘palomas’ de la Fed. Fue un grito completamente sincronizado, consistente y casi incesante”, asegura en declaraciones a la CNBC la estratega jefe de Prudential Financial, Quincy Krosby. La incertidumbre sobre quién ha ganado las elecciones provocará un aumento de la volatilidad hasta que se resuelva, según los expertos.

En este sentido, Paul Brain, responsable de renta fija en Newton Investment Management, advierte: “El dólar estadounidense seguirá viéndose afectado por esta situación y los rendimientos de los ‘treasuries’ estadounidenses caerán. También podemos esperar que los activos de riesgo se comporten peor hasta que se aclare el panorama”. En cambio, hay otros expertos que creen que se producirá un respaldo de la cotización del billete estadounidense a corto plazo porque es, paradójicamente, un activo refugio.

El ajustado resultado de las elecciones estadounidenses y la incertidumbre asociada brindan respaldo a corto plazo para el dólar estadounidense. Una vez que se conozca el resultado de las elecciones, un gobierno dividido respaldaría la economía estadounidense y debilitaría moderadamente al dólar”, añade David Kohl, economista jefe del banco suizo. La cotización del euro frente a la divisa de EEUU se mantuvo estable durante las elecciones presidenciales y también después en torno a los 1,17 dólares.

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