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El CIS baja el sueldo a sus encuestadores y la plantilla se rebela contra Tezanos

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Momentos complicados para la plantilla del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Así lo explican varios de sus trabajadores. El organismo dependiente del Ministerio de la Presidencia ha bajado los precios que abona por cada entrevista y eso ha provocado quejas de unos encuestadores, veteranos en la materia la mayoría de ellos, que en ocasiones cuentan con sueldos que no superan los 500 euros. Algunos tienen que compaginar su labor como encuestadores del instituto público con otros trabajos. La situación, denuncian, está siendo aún más delicada por la pandemia ya que el equipo que dirige José Félix Tezanos ha introducido algunos cambios que no terminan de gustar en el equipo.

Los precios que el CIS paga ahora por cada entrevista son inferiores a los que tenía estipulados antes de la pandemia. Según explican los trabajadores, por cada entrevista se abonan ahora 12,06 euros, cuando antes de la pandemia se pagaban 17,50 euros. Este cambio en el baremo se debe a que en este momento los trabajos se están realizando desde el domicilio de los encuestadores, en ocasiones poniendo ellos mismos los medios técnicos necesarios. Se han interrumpido, por tanto, las entrevistas presenciales que obligaban a los trabajadores a desplazarse por las diferentes provincias y eso ha llevado al CIS a tener que bajar el precio por cada trabajo. Estas cantidades, por cierto, se elevan a los 20,40 euros cuando se trata de un “cierre de cuota”, el tramo limitado para el último 25% de las entrevistas de un estudio determinado.

Desde el organismo oficial contraargumentan que fue Tezanos quien, nada más aterrizar en el CIS en 2018, subió los precios de las entrevistas. Además, en este momento no hay límite de ellas para los encuestadores, algo que en la anterior etapa sí existía. Por último, el centro de investigaciones público explica que el baremo de precios con el que cuenta es superior al que abonan otros institutos similares del ámbito privado. 

El presidente del CIS, José Felix Tezános, comparece en la Comisión Constitucional del Congreso. /EFE

Los trabajadores también denuncian que en las últimas semanas se han introducido en la plantilla nuevos encuestadores, muchos de ellos familiares de históricos empleados del CIS, que lo que hacen es complicar la búsqueda de entrevistas en los trabajos de campo. Hay más encuestadores, dicen, y cada vez es más difícil encontrar un trabajo libre. Existe, por tanto, más demanda y el número de entrevistas ha bajado, se quejan. La explicación que reciben es que se está primando el criterio de la productividad y que el objetivo es reducir el periodo de tiempo de los trabajos de campo. Desde el CIS, por su parte, un portavoz oficial asegura que no existen más entrevistadores y que este dato no es real.

Hay que recordar que el CIS instaló con motivo del confinamiento de marzo un nuevo sistema de entrevistas. Es el CATI, Computer-Assisted Telephone Interviewing, por sus siglas en inglés. Se trata de una herramienta que ya se utiliza en las firmas demoscópicas privadas pero que hasta ahora el organismo público no había empleado. El CATI permite registrar toda la conversación entre encuestador y entrevistado. Se queda grabada en el sistema para poder hacer uso de él, lo que ofrece una información de primer nivel o “primaria” a la compañía o, en este caso, al CIS. Fuentes del organismo ponen el siguiente ejemplo: “A partir de ahora se puede saber y así queda registrado cuál es la respuesta directa de los ciudadanos cuando se les pregunte por la valoración de líderes políticos”. Una información que para los sociólogos es “oro”.

Pero el sistema CATI no gustó a todos los empleados. Ahora el CIS explica que es un método de trabajo que ha quedado para quedarse. Permite a la dirección reducir los costes de personal al abonar un precio menor por encuesta y permite, a su vez, dedicar más recursos a ampliar los estudios en marcha o poder realizar otros nuevos. Por ejemplo uno de los últimos trabajos tuvo que ver con los efectos de la Covid en la ciudadanía española. Este año también se han realizado estudios preelectorales y postelectorales en Galicia y País Vasco.

La salida de la número dos del CIS

El CIS viene de un periodo convulso por la salida de su número dos. El pasado verano Tezanos cesó a Ana María de de Miguel, una histórica de los diferentes gobiernos del PSOE que llegó a ser subsecretaria de Justicia en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, por desavenencias internas. En su lugar nombró a un técnico de la casa, Pablo Torres, como nuevo secretario general. Sus funciones son la gestión económico-financiera, presupuestaria y de régimen interior, así como la dirección del personal. También es de su competencia la elaboración del anteproyecto del presupuesto del próximo ejercicio y la elaboración de la Memoria anual. T

La salida de De Miguel se produjo por discrepancias a la hora de abordar determinadas cuestiones relacionadas con la llamada ‘cocina’ de los sondeos. Los nuevos modelos de trabajar del presidente del CIS -explican desde dentro- generaron críticas a alto nivel que acabaron con la propuesta de cese de la número dos del organismo. Otras fuentes señalan de el cargo de secretaria general es un puesto más político que técnico, de máxima confianza del presidente, y que, por tanto, Tezanos elige en todo momento a su equipo de colaboradores.

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