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El PSOE cuela un cambio en PGE sobre la Corona y abre otra grieta en el Gobierno

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Nuevo elemento de tensión en la coalición. El PSOE ha conseguido ‘de tapadillo’ sacar adelante este viernes una modificación a los Presupuestos Generales de 2021 con una maniobra que ha molestado a sus socios de Unidas Podemos. Se trata de una ‘enmienda’ presentada a última hora para corregir una partida que hace referencia a los bienes de la Corona que administra Patrimonio Nacional. Los socialistas lo han hecho por su cuenta, probablemente porque se trata de un asunto polémico en un día en el que el foco del Gobierno está puesto en los anuncios que ha realizado Pedro Sánchez en la mañana de este viernes: plan de vacunación y ayudas a la hostelería. El Gobierno y los grupos parlamentarios que lo sustentan cierran así una semana de gran tensión con un sonoro cruce de reproches en aumento a lo largo de las últimas horas. 

El Ejecutivo de coalición había incluido en las cuentas públicas pactadas por María Jesús Montero y Nacho Álvarez una disposición que abría la puerta a que el presidente de Patrimonio Nacional pudiera autorizar el “uso total o parcial de los inmuebles que no resulten necesarios para el inmediato uso y servicio de la Corona“. Una modificación polémica, que pocos vieron y que brindaba la posibilidad, por ejemplo, a que el organismo dependiente de la Vicepresidencia primera pudiera decidir sobre la utilización de algunos edificios de la Casa del Rey. En concreto, el texto inicial del proyecto de ley hacía referencia a una autorización para “la realización esporádica o temporal de actividades públicas o privadas compatibles con sus fines y régimen de protección, en virtud de convenios o de contratos de derecho privado”. Nadie lo enmendó.

Pero este viernes el PSOE ha rectificado de forma exprés sus propios Presupuestos incluyendo por su cuenta esa modificación vía “corrección de errata”, un mecanismo similar al de las enmiendas, que se emplea en la fase de ponencia. Esa modificación fue registrada este jueves en el Congreso de los Diputados sin consultar, como decimos, con sus socios del Ejecutivo y ha sido votada este viernes en el hemiciclo por varios socios del Gobierno, a excepción de ERC. Unidas Podemos también ha votado sí.

Miembros de UP, tanto entre los ministros como en el Grupo Parlamentario, están “molestos” por la maniobra del PSOE de no contar con ellos para una enmienda de este tipo. Así lo aseguran fuentes del partido morado que no comparten esta actitud individualista del PSOE. Se trata, además, de una cuestión nuclear para la formación dirigida por Pablo Iglesias como son los asuntos relacionados con la Casa del Rey.

Pedro Sánchez

La polémica se produce apenas 72 horas después de que Unidas Podemos registrara junto a ERC y EH Bildu la polémica enmienda antidesahucios. El movimiento de los morados, apenas unos minutos después de concluir el último Consejo de Ministros, molestó especialmente a Nadia Calviño y María Jesús Montero, que se quejaron interna y externamente de no tener conocimiento de esa entente de izquierdas al margen del PSOE. La historia se ha repetido este viernes pero cambiando de protagonista y agraviado.

Se quejaron Calviño y Montero que nadie les informó de esa enmienda antidesahucios. Pero fuentes implicadas de las conversaciones manejan otra versión: Pablo Echenique, portavoz parlamentario de UP, informó a Adriana Lastra de esa enmienda antidesahucios con ERC y Bildu. Lo hizo a través de un mensaje de whatsapp. La portavoz socialista elevó esta información por las vías internas y llegó tanto a la ministra Montero como a Moncloa. Lastra también confirmó a Echenique en ese intercambio que el PSOE no podía sumarse a esa enmienda pero que estaba dispuesto a negociarla. Fuentes de UP se limitan a asegurar que sus socios socialistas no les han pedido la retirada de la polémica iniciativa con la izquierda de la cámara.

La tensión en la coalición ha ido a más en las últimas horas con un intercambio público entre la secretaria de Estado para la Agenda 2030, Ione Belarra, y la ministra de Defensa, Margarita Robles. “Algunos miembros del Gobierno olvidan que debemos gobernar para todos”, declaró la jueza en una visita a las Unidades de Vigilancia Epidemiológica (EVE) de las Fuerzas Armadas. La respuesta de Belarra llegó en forma de tuit: “Efectivamente, tenemos que gobernar para todos, no sólo para los rentistas, la banca o los fondos de inversión. Por eso es urgente prohibir los desahucios, porque cuando te desahucian no te preguntan a quién has votado”.

Horas después llegaba la contestación de Robles, pidiendo “humildad” a Pablo Iglesias y al área morada del Gobierno y recordando que el presidente es Sánchez. Minutos después llegaba la respuesta de Belarra: “Cuando eres la ministra favorita de los poderes que quieren que gobierne el PP con Vox quizá estés haciendo daño a tu gobierno. Ser humilde es no dejarse adular por la derecha mediática”. Una bomba de relojería en la coalición.

Pero todas estas divisiones son tuteladas e incluso consentidas por Moncloa. El presidente Sánchez y su gabinete ejercen de “pegamento” de la coalición, como ha quedado demostrado en varias ocasiones. Son conscientes de la realidad. Mientras el PSOE tiende a cuidar con mimo la vía Cs, con una interlocución directa con el jefe del Ejecutivo y con su lugarteniente Félix Bolaños, Unidas Podemos impulsa la vía de la investidura con EH Bildu de invitado. ¿Arrimadas o Rufián y Otegi? En el sanchismo piensan que pueden sumar a todos al acuerdo final, como dejó claro Sánchez en la sesión de control de este martes. También está cuidando personalmente al PNV. La coalición, en definitiva, goza de salud de hierro. Maltrecha, en ocasiones, pero con recorrido. Este jueves, de hecho, han votado unidos a favor de las recomendaciones del Pacto de Toledo, lo cual no es baladí ya que fue Unidas Podemos quien rompió la baraja en la pasada legislatura.

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