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El rescate de Air Europa colisiona con el modelo de ayudas que plantea el BdE

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Primer rescate estatal del fondo para empresas estratégicas de la SEPI y primer choque frontal con los postulados del Banco de España (BdE). Pablo Hernández de Cos, gobernador del supervisor bancario, lleva semanas alertando de la necesidad de modificar algunas de las estrategias de apoyo público a las empresas en favor de las ayudas directas con el fin de evitar un sobreendeudamiento al que, algunas de ellas, difícilmente podrán hacer frente. “El apoyo fiscal se ha centrado en evitar la materialización de los riesgos de liquidez. Esta estrategia ha tenido mucho éxito, pero, como resultado, las empresas han acumulado más deuda“, señalaba de Cos hace unos días. 

Es por ello que apuntaba al fondo que ahora se ha utilizado para rescatar a Air Europa como una solución para inyectar capital en determinadas empresas evitando que creciese su endeudamiento. “Una mayor acumulación de deuda podría resultar insostenible para empresas con un nivel de endeudamiento elevado”, admitía. En este sentido, apuntaba a que el apoyo público a través de inyecciones de capital podría ser una opción a explorar, especialmente en el caso de grandes empresas. Pero el Gobierno ha tomado el camino contrario. 

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, entre la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el de Transporte, José Luis Ábalos.

El Ejecutivo ha insuflado más de 600 millones de liquidez a la compañía aérea de la familia Hidalgo en apenas seis meses. Una liquidez que tendrá que devolver en los años más duros que vivirá el sector. La primera parte fue la financiación de 140 millones de euros que puso sobre la mesa la banca con avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) en el mes de mayo. Banco Santander, Bankia, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, como entidades privadas, y el propio ICO -con una aportación de dinero público de 35 millones y el aval del 70%- formaron parte de este primer rescate que deberá devolverse en cinco años. 

En cambio, y solo unas semanas después de hacer efectiva esta inyección de capital, el presidente del conglomerado turístico, Juan José Hidalgo, lanzaba un grito de socorro pidiendo más ayudas. “Por nosotros mismos es imposible que podamos salir adelante”, decía entonces. Comenzó en ese momento un largo camino para buscar más apoyo público e iniciar lo que se preveía que sería el principio de la recuperación. La Vicepresidencia económica, el Ministerio de Hacienda, el de Transportes y Moncloa se pusieron a trabajar para encontrar una solución. La idea de una participación pública en el capital de la aerolínea llegó de la mano de Unidas Podemos pero la sombra de la palabra “nacionalización” terminó por descartarla. 

Este hecho dejaba en el aire la posibilidad de dar una ayuda directa, una suerte de subvención, a Air Europa como se había hecho con sus competidoras en otros países de la UE. Es el caso de Air France-KLM o Lufthansa y la opción por la que apuesta el propio Banco de España en el caso de compañías consideradas viables pero que no son capaces de asimilar un mayor nivel de deuda. “Se podría considerar la concesión de ayudas directas”, decía el propio Hernández de Cos en un discurso sobre los riesgos y vulnerabilidades del sector empresarial derivados de la crisis del Covid-19  hace apenas unas semanas. 

Air Europa deberá devolver más de 600 millones de deuda en los peores años de la historia del sector aeronáutico

Pero el Gobierno eligió el camino opuesto y aprobó la solicitud de ayuda del fondo de apoyo a empresas estratégicas de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) este mismo martes con la concesión de nuevos préstamos. Por un lado, un crédito participativo de 240 millones y, por otro, otro ordinario de 235 millones. Ambos deberán ser devueltos antes de 2026. Es decir, la compañía de los Hidalgo tendrá seis años para hacer frente a la devolución de estas cantidades más las que se deriven de la primera de las ayudas. 

Todo ello en los peores años a los que se enfrentará el sector del transporte en general y el turístico, al que se dedica principalmente Air Europa, en particular. Es necesario recordar que las previsiones más optimistas fechan la recuperación de los niveles de tráfico aéreo pre-covid para el próximo año 2024. Es decir, al menos tres de los seis años en los que se tendrá que hacer frente a los pagos derivados del vencimiento de la deuda acumulada no serán precisamente un camino de rosas. Si se tiene en cuenta que en 2018, último ejercicio disponible, la principal sociedad del grupo logró 93 millones de euros de resultado bruto, la devolución de la deuda que se ha firmado en los últimos meses, unida a la ya existente, se antoja cuanto menos complicada. 

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