Ciencias Salud

En España murieron más personas por coronavirus en octubre que todos los fallecidos por gripe en 2019

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Esto pinta fatal. El mes de octubre de 2020 ha terminado en España con el trágico balance de más de 4.000 muertos de coronavirus.

Según los datos aportados por el Ministerio de Sanidad desde el día 1 —cuando se contabilizaban 31.973 fallecidos— hasta el viernes 30 de octubre, última jornada en que se ha facilitado el balance oficial que acumulaba 35.878 víctimas, los fallecidos a causa de la Covid-19 ascendieron a 3.905.

No obstante, sumando los datos de decesos que las comunidades autónomas han reportado hasta este sábado 31, la cifra supera los 4.000.

En Cataluña, la situación ha empeorado considerablemente al pasar de 16 muertos este sábado —datos correspondientes al viernes— a sumar este domingo 50 nuevos fallecidos.

El balance de muertos solo en el mes de octubre ya supera, además, a todos los fallecidos por la gripe el año pasado.

Tal y como refleja el Ministerio de Sanidad en su web, en la temporada 2019-2020 hasta 3.900 muertes estuvieron relacionadas con la gripe.

Hubo, asimismo, 28.000 hospitalizaciones y 1.800 admisiones en UCI.

El coronavirus está mutando para tener más éxito en su propagación

Investigadores y estudiantes de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) han mostrado que el virus de la COVID-19 está perfeccionando las tácticas que pueden hacerlo más exitoso y más estable en su replicación y propagación.

En su trabajo, publicado en la revista Evolutionary Bioinformatics, los investigadores rastrearon la tasa de mutación en el proteoma del virus (la colección de proteínas codificadas por material genético) a través del tiempo, comenzando con el primer genoma del SARS-CoV-2 publicado en enero y terminando con más de 15.300 genomas más tarde en mayo.

El equipo encontró que algunas regiones todavía están produciendo activamente nuevas mutaciones, lo que indica una adaptación continua al entorno del huésped. Pero la tasa de mutación en otras regiones mostró signos de desaceleración y coalescencia alrededor de versiones únicas de proteínas clave.

«Esas son malas noticias. El virus está cambiando y cambiando, pero está conservando para sí mismo las cosas que son más útiles o interesantes», explica el autor principal del estudio, Gustavo Caetano-Anolles, profesor de bioinformática en el Departamento de Ciencias de los Cultivos de Illinois.

La parte buena del hallazgo

Sin embargo, la estabilización de ciertas proteínas podría ser una buena noticia para el tratamiento. «En el desarrollo de una vacuna, por ejemplo, es necesario saber a qué se están adhiriendo los anticuerpos. Nuevas mutaciones podrían cambiar todo, incluyendo la forma en que se construyen las proteínas, su forma. Un blanco de anticuerpos podría pasar de la superficie de una proteína a estar plegado en su interior, y ya no se puede llegar a él. Saber qué proteínas y estructuras se están pegando proporcionará información importante para las vacunas y otras terapias», detalla otro de los autores, Tre Tomaszewski.

El equipo de investigación documentó una desaceleración general en la tasa de mutación del virus a partir de abril, después de un período inicial de cambio rápido. Esto incluyó la estabilización dentro de la proteína de punta, los apéndices que dan a los coronavirus su apariencia coronada.

Dentro de la espiga, los investigadores encontraron que un aminoácido en el sitio 614 fue reemplazado por otro (de ácido aspártico a glicina), una mutación que se apoderó de toda la población del virus durante marzo y abril. «La espiga era una proteína completamente diferente al principio de lo que es ahora. Apenas se puede encontrar esa versión inicial ahora», señala Tomaszewski.

La proteína de espiga, que está organizada en dos dominios principales, es responsable de adherirse a las células humanas y ayudar a inyectar el material genético del virus, ARN, en su interior para ser replicado. La mutación 614 rompe un importante vínculo entre los distintos dominios y las subunidades de la proteína de la espiga.

«Por alguna razón, esto debe ayudar al virus a aumentar su propagación e infectividad al entrar en el huésped. O de lo contrario la mutación no se mantendría», comenta Caetano-Anolles.

La mutación 614 se asoció con un aumento de la carga viral y una mayor infectividad en un estudio anterior, sin efecto en la gravedad de la enfermedad. Sin embargo, en otro estudio, la mutación se relacionó con mayores tasas de mortalidad. Tomaszewski apunta que aunque su papel en la virulencia necesita confirmación, la mutación claramente media la entrada en las células huéspedes y por lo tanto es crítica para entender la transmisión y propagación del virus.

Sorprendentemente, los sitios dentro de otras dos proteínas relevantes también se hicieron más estables a partir de abril, incluyendo la proteína polimerasa NSP12, que duplica el ARN, y la proteína helicasa NSP13, que corrige las cadenas de ARN duplicadas. «Las tres mutaciones parecen estar coordinadas entre sí. Están en diferentes moléculas, pero siguen el mismo proceso evolutivo», apostilla Caetano-Anolles.

Los investigadores también notaron que las regiones del proteoma del virus se vuelven más variables a través del tiempo, lo que dicen que puede dar una indicación de qué esperar a continuación con el COVID-19. Específicamente, encontraron mutaciones crecientes en la proteína nucleocápside, que empaqueta el ARN del virus después de entrar en una célula huésped, y en la proteína viroporina 3a, que crea poros en las células huéspedes para facilitar la liberación, la replicación y la virulencia del virus.

El equipo de investigación afirma que estas son regiones que hay que vigilar, porque el aumento de la variabilidad no aleatoria de estas proteínas sugiere que el virus está buscando activamente formas de mejorar su propagación. Caetano-Anolles explica que estas dos proteínas interfieren en la forma en que nuestros cuerpos combaten el virus. Son los principales bloqueadores de la vía del interferón beta que conforman nuestras defensas antivirales. Su mutación podría explicar las respuestas inmunológicas incontroladas responsables de tantas muertes de COVID-19.

La violencia en las calles se extiende a más ciudades españolas

España vivió este sábado una nueva jornada de protestas contra las restricciones impuestas para frenar al coronavirus, que por segunda noche tornaron en disturbios y enfrentamientos violentos contra las fuerzas de seguridad en Madrid, Logroño, Málaga, las tres capitales vascas y Santander.

Los altercados, que se han extendido a otros puntos del país respecto a los ocurridos el viernes, se han saldado por el momento con 46 detenidos en todo el país —32 en Madrid, 6 en Logroño, 4 en Bilbao y otros 4 en Santander— y once agentes heridos.

Carreras, lanzamiento de objetos y quema de contenedores y otros elementos del mobiliario urbano han sido el denominador común de unas protestas que, como ya ocurriese la noche del viernes, en la mayoría de los casos han sido convocadas desde las redes sociales para censurar el toque de queda y los confinamientos selectivos.

La violencia en las calles, donde ha habido incluso saqueos, ha sido censurada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

El jefe del Ejecutivo ha defendido que «la conducta violenta e irracional de grupos minoritarios es intolerable» y «no es el camino».

«Solo desde la responsabilidad, la unidad y el sacrificio lograremos vencer a la pandemia que asola a todos los países», ha subrayado, y ha agradecido la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Las protestas son análogas a las vividas la jornada anterior, cuando los disturbios tuvieron como escenario Barcelona, Valencia, Burgos y Santander. En este último caso el fuerte despliegue policial impidió la concentración, pero no que los manifestantes se dispersaran por las calles cercanas a la plaza del Ayuntamiento, acordonada, y repitieran la quema de contenedores.

Las protesta más virulenta fue la ocurrida en la capital española, donde los enfrentamientos dejaron doce heridos, tres de ellos policías, y 32 detenciones.

Desalojados de la Puerta del Sol, donde se había convocado una manifestación a las 22.00 bajo el lema ‘Salimos a la calle, el pueblo está cansado’, el centenar de asistentes se trasladó a Ópera y, tras esta concentración varias decenas de personas fueron a Plaza de España, donde instalaron barricadas y quemaron contenedores para cortar la Gran Vía.

Estos individuos, disueltos por la Policía, lanzaron objetos a los agentes, piedras contra escaparates de algunos comercios y destruyeron mobiliario de la principal arteria madrileña.

También arrojaron piedras y quemaron contenedores los manifestantes de Logroño, que como ocurriese el viernes en Barcelona han saqueado comercios y roto escaparates, unas acciones violentas que la Policía Nacional ha buscado frenar con cargas con material antidisturbios.

Fue el desenlace de una protesta previa, pacífica, a la que asistieron algunos hosteleros, y a la que siguió el hostigamiento a la Policía de unos 150 radicales. El saldo deja seis detenciones y siete agentes heridos.

La presidenta riojana, Concha Andreu, ha criticado un suceso «intolerable». «No permitiremos que unos pocos violentos destrocen el bien común», ha afirmado en Twitter sobre unos incidentes que se vivieron también en Haro. El Ayuntamiento ha señalado este domingo que «Logroño amanece triste y sobrecogida».

En el País Vasco cuatro jóvenes han sido detenidos en el centro de Bilbao. En Vitoria se han producido actos de vandalismo en el centro de la ciudad y en San Sebastián, Arrasate y Eibar, en Guipúzcoa, se han registrado daños por la quema de contenedores de basura.

Los fuegos y las carreras se han vivido también en la barriada de Huelin, en Málaga.

La filiación política de los manifestantes ha generado polémica después de que, en el caso de Barcelona, el director de los Mossos atribuyera la violencia a grupos de extrema derecha organizados, lo que provocó la queja de Vox, que culpa de los altercados a la extrema izquierda y a extranjeros, al tiempo que respalda las concentraciones.

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