Negocio

Enel negocia con Marruecos la compra por Endesa de la gran central Tahaddart

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El grupo italiano Enel, propietario de Endesa, ultima con el Gobierno de Marruecos y la Office Nationale de Electricité (ONE) del país norteafricano la negociación para aumentar la participación del 32% de la filial española en la gran central de ciclo combinado Tahaddart, situada a 46 kilómetros de Tánger y a 110 de Ceuta. Endesa gestiona la planta de gas, en la que también participan Siemens (20%) y la ONE y para la que se manejan proyectos de ampliación. La central se construyó para aprovechar el gasoducto del Magreb que, procedente de Argelia, pasa por Marruecos. De hecho, Tahaddart se sitúa a sólo 13 kilómetros del gasoducto que enlaza con España vía Huelva. La instalación quema el gas que Marruecos cobra como peaje para cubrir hasta un 10% de la demanda eléctrica marroquí.

La Información ha tratado de contrastar los detalles de la negociación con Enel, sin éxito. Fuentes al tanto de los contactos, explican, no obstante, que la operación está avanzada. La planta, muy rentable para Endesa,  fue la primera instalación térmica de gas que se construyó en el país norteafricano. El proyecto comenzó en 2003 y en el mismo participaba inicialmente la francesa estatal EDF. Pero fue Endesa quien se quedó con la gestión, en usufructo por 20 años. 

La central de Tahaddart se construyó para aprovechar el gasoducto del Magreb que, procedente de Argelia, pasa por Marruecos.  Tahaddart se sitúa a 13 kilómetros del gasoducto que enlaza con España vía Huelva. La instalación quema el gas que Marruecos cobra como peaje al gas argelino para cubrir hasta un 10% de la demanda eléctrica del país. El objetivo del Gobierno marroquí es conseguir una mayor independencia energética. Como España, Marruecos depende de las importaciones para cubrir sus necesidades energéticas. Hace apenas una década, importaba el 98% de los recursos para producir energía.

Punto de apoyo

Endesa, la única de las grandes energéticas presente en Marruecos, es un punto de apoyo fundamental para los planes del grupo italiano en el Norte de África. Hace cuatro años, Enel  logró que el Gobierno marroquí le adjudicara (preasignara), la construcción de cinco proyectos eólicos por un total de 850 MW junto con el grupo alemán Siemens y la empresa local Nareva. La filial de renovables Enel Green Power (EGP) ya gestiona 55 MW eólicos en el país. Lo hace en el parque eólico Midelt,  una empresa conjunta entre EGP y Nareva que se ha visto envuelta en el conflicto en el Sáhara. Los planes van más allá. Marruecos tiene como objetivo un 52% de generación limpia en 2030 y Enel quiere participar en el negocio.

Enel

Endesa es la llave del grupo en el país. La filial española se enfrenta a un reto muy exigente en los próximos años: el cierre de  las centrales de carbón en dos años, el de las nucleares no más allá de 2035 y cumplir con el objetivo cero emisiones antes de 2050. En ese camino, Endesa considera que las centrales de ciclo combinado -lo que incluye la marroquí de Tahaddart- deben tener un papel importante en la transición hacia una economía descarbonizada como respaldo de las renovables. La consolidación de la central marroquí concreta esa filosofía.

Más inversiones

Enel no desvela a cuánto puede ascender la inversión en la ampliación de Tahaddart. Sí ha detallado la inversión prevista durante el próximo trienio en España y Portugal. Asciende a 7.900 millones, 1.600 millones más de los asignados en el Plan 2020-2022. Más allá de la península, Enel y Endesa apuestan por aprovechar al máximo su posición de suministrador principal -e insustituible- en Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla para acceder a los fondos de la reconstrucción de la UE que faciliten la inversión y el flujo de ingresos. Ofrecen transformar las islas y las ciudades autónomas en adelantados de la descarbonización y de la generación con hidrógeno.

La importación de electricidad desde Marruecos provocó el pasado año cierta polémica por su origen contaminante -centrales de carbón-. Hubo consultas del Gobierno español con la Comisión Europea y en el proceso quedó clara la voluntad expresada por Marruecos de avanzar en la implantación de tecnologías con menos emisiones. Los ciclos combinados, como el de Tahaddart, emiten gases aunque en menor medida que las centrales de carbón o de fuel. En todo caso, la polémica por las importaciones de electricidad desde España no afecta a la central de ciclo combinado. Por dos razones: porque la central quema gas y porque su producción se orienta a cubrir las necesidades del mercado interior marroquí.

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