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¿Engaño o autosugestión? Por qué las ofertas del Black Friday no son rebajas

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En la última década, el interés por el Black Friday en España ha crecido exponencialmente, batiendo récords de ventas año tras año: en 2019, las compras se dispararon otro 18% interanual, elevando hasta los 1.600 millones de euros el volumen de negocio durante la semana previa al viernes más famoso de noviembre. De hecho, la eclosión del Black Friday ha servido para ‘colar’ en España extrañas fiestas foráneas como el Día del Soltero o el Cyber Monday, que se caracterizan por sus agresivas ofertas y sus precios bajos. Sin embargo, ¿es rebaja todo lo que reluce?

Lo cierto es que no. Al menos, no tanto como pudiera parecer, tal y como advierten un año más desde diversas asociaciones de consumidores. De hecho, en su último informe sobre la estrategia comercial de las grandes cadenas durante el Black Friday, la OCU afirma que “no se puede hablar de rebajas” si tenemos en cuenta la variación de precios: durante la ‘Black Week’, de media solo uno de cada cinco productos bajan de precio respecto al que tenían el mes anterior (teóricamente sin rebaja), mientras que esta campaña se compensa con una subida al 33% del catálogo, aunque dependiendo de cada caso particular.

Variación precios durante el Black Friday de 2019

Por ejemplo, durante el Black Friday del año pasado se registraron estrategias diversas en función de cada cadena: mientras que MediaMarkt apenas registró una variación de precios del 0,3% (con un 15,7% de su catálogo en rebajas y un 39% a un precio más alto), otras compañías como Amazon o FNAC incrementaron el precio a casi la mitad de sus productos para compensar las ofertas en menos de un 25% de su catálogo. De hecho, en términos absolutos solo ocho de las 41 cadenas analizadas por OCU rebajaron realmente sus precios en 2019, es decir, que las subidas en ciertos productos no sirvieron para compensar los descuentos.

En este extremo de la lista encontramos algunos ejemplos como el de Electrocosto, que registró una variación de precios del -6,7% (con un 53,8% de su catálogo en rebajas y solo un 6,9% a un precio más alto) o Tien21, que aplicó descuentos en el 74,3% de sus productos, mientras que incrementó el precio de apenas el 20,6%. Pero suelen ser excepciones, ya que lo normal es que las empresas aprovechen el Black Friday como reclamo para vender unos pocos productos rebajados (que a menudo suelen coincidir con los excesos de ‘stock’ acumulados de la temporada anterior) mientras hacen caja con una subida generalizada de precios.

Con estos datos sobre la mesa, ¿estamos ante un engaño generalizado o tiene que ver con la necesidad compulsiva de comprar a precios en oferta, incluso cuando somos conscientes de que no existe una rebaja real? Para el psicólogo madrileño David Simón, se trata de una mezcla de ambas: “En realidad, estamos siendo conscientes del engaño desde el momento en el que vemos una oferta: es probable que hayamos visto una aspiradora a ese mismo precio hace un mes, pero cuando vemos otra cifra tachada a su lado, tenemos que comprarla inmediatamente”.

Dos personas caminan por una calle del Barrio Gótico ante un local cerrado en Barcelona.

Porque esa exactamente una de las técnicas más utilizadas por las cadenas: vender un producto presuntamente rebajado cuando en realidad es el mismo que el mes anterior, tal y como atestiguan algunas de las denuncias recibidas por las asociaciones de consumidores. Otra variante es la de subir el precio unos días o semanas antes a un artículo para volver a ponerlo a su precio original cuando llega el Black Friday: en efecto, es una rebaja sobre el precio de la semana anterior, pero si tenemos en cuenta la variación acumulada en períodos más largos (un mes o dos), podemos apreciar que se trata de artículos que han sido deliberadamente subidos de precio para poderle poner la palabra ‘oferta’ al lado.

“El resultado es un ‘efecto llamada’ para el consumidor”, tal y como explica Simón. “Cuando alguien ve un producto en oferta y, encima, cree erróneamente que hay poco ‘stock’ por ser algo exclusivo, muerde el anzuelo”, añade. Se refiere a otra práctica habitual, especialmente cuando hablamos de venta online: un producto que no ha sido rebajado en absoluto se oferta durante el Black Friday y se le añade el famoso ‘quedan pocas unidades’. “No es muy elegante, pero desde hace unos años se puede ver en numerosas webs y plataformas de e-commerce”, apunta.

En ese momento, aunque no sea real -plataformas como Amazon o eBay no verifican si esto es cierto, simplemente se encargan de poner a la venta el número de unidades que el vendedor desea poner en el mercado-, se crea un reclamo artificial, similar al que se produce regularmente en webs de reserva de habitaciones de hotel. De ahí que desde la mayoría de las asociaciones de consumidores exhorten al consumidor a realizar un seguimiento del precio del producto deseado, algo teóricamente sencillo de hacer ya que normalmente la mayoría de quienes compran durante el Black Friday lo hacen para aprovechar las ofertas de un artículo concreto en el que llevan semanas o meses interesados.

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