Política

Francisco Iglesias Carreño: «De los niños aquí»

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Todo el mundo sabe, en ello estribamos nuestra comunicación, en que en el año 1975 teníamos, en la España Nación, niños y niñas españoles que vivían en sus hábitats, de sus municipios, provincias y regiones. Es más en aquella época se sabía muy bien las provincias que componían cada una de las regiones españolas y que el número de estas últimas era el de quince.

Tales niños y niñas, como miembros de sus respectivas sagas familiares, participaban al común de la herencia antropológica de sus ambientes convivenciales próximos, en el protagonismo más o menos directo de los eventos cercanos a sus domicilios y el casi seguro activo disfrute de sus andanzas y correrías de aquel entonces.

Posiblemente estos niños y niñas de 1975, no se percataron de los acontecimientos acaecidos en torno a la fecha del 19-11-1975, ni de la importancia que estos podrían tener para ellos e igualmente para sus familias y las poblaciones donde trascurrían sus momentos y días, tanto en su preparación escolar como en la cotidianeidad de sus interacciones familiares y hasta de las vecinales.

Claro está, lo de aquellos momentos, traerlo ahora al presente les puede ser arto complicado y en aquello de recordar el pasado, puede venirles como trozos de traílles de películas que pueden, o tal vez no, ir haciendo los empalmes correspondientes. A estas soldaduras del pasado ayudan, ¡y mucho!, las reuniones con los y las colegas de la infancia, donde el sistema de aportaciones y vivencias alcanza mayor agilidad e ilación dejando el film vivencial más y mejor sembrado.
Resulta que, ¡ya en 1975!, estaba en vigor la Declaración Universal de los Derechos Humanos (desde aquel momento de castillo de Chaillot del 10-12-1948, con la gran labor de Eleanor Roosevelt), tras las Carta de San Francisco (de 26-6-1945), y que en gran modo y manera enlazamos no solo con la Declaración de los Derechos del Niño (de 20-11-1959) y si también con su precedente de la Declaración de Ginebra (de 26-12-1924; en el insistente trabajo pro infancia de las hermanas Eglantyne Jebb y Dorothy Buxton).

Tenemos unos momentos públicos azarosos en el año 1975, pero los niños y niñas de la España Nación, van y vienen por nuestras calles y plazas, juegan en los espacios de todos nuestros municipios y asisten a sus centros escolares, sin tal vez preocuparse, en nuestra presunción, de los acontecimientos que, alrededor de ellos, están teniendo lugar. Para ellos los días que van del 18 al 23 de noviembre del año 1975, pudieran haber pasado en `un tris´, sin más ni más, salvo que algunos aún recuerden las conversaciones que mantenían los mayores en sus casas o algo que se les dijo en la escuela, el colegio o en la parroquia.

Desde los trabajos de “Demófilo” y otros más, ya sabemos que en el ámbito amplio de la España Nación, tenemos asentados una situaciones/espacios/reseñas que a lo largo del transcurso del proceso histórico han ido adquiriendo un conjunto de matices, signos y peculiaridades, que las han convertido en visibles y ostensibles `situaciones diferenciales´ con significaciones características y rasgos propios que han ido siendo protagonizados, generación tras generación, por los moradores/habitantes/interaccionantes que desarrollan sus actividades y modos de vida en tales y tan delimitados espacios geográficos integrales (que son: de acción social, vivencia cultural, economía ambiental,…).

Por esos ambientes pre-aludidos se han ido conformado las personalidades de nuestros niños niñas, y en concreto la de aquellos que, por acción circunstancial, estaban en su tiempo de vivencia infantil entre los días 18-11-1975 y 23-11-1975, donde sus identificaciones, en todo momento, siguieron siendo, ¡y a todos los efectos!, las mismas.

La Declaración de los Derechos del Niño [ONU]  fue proclamada por la Asamblea General en su resolución 1386 (XIV), de 20 de noviembre de 1959, y dice todas una serie de cosas.

Así en su Preámbulo indica lo siguiente:

“““Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana, y su determinación de promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,…”””
Y nuestros niños y niñas ya correteaban por nuestras calles en el año 1959 como en el año 1975.

“““Considerando que las Naciones Unidas han proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, opinión política o de cualquiera otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición, ”””

Y nuestros niños y niñas iban a las escuelas en el año 1959 como en el año 1975
“““Considerando que el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento, ”””

Y nuestros niños y niñas jugaban interactivamente con sus vecinos y compañeros de la escuela en el año 1959 como en el año 1975.

“““Considerando que la necesidad de esa protección especial ha sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los convenios constitutivos de los organismos especializados y de las organizaciones internacionales que se interesan en el bienestar del niño, ”””

Y nuestros niños y niñas del año 1959 eran miembros de sus sagas familiares como en el año 1975

”””Considerando que la humanidad debe al niño lo mejor que puede darle, ”””

Y nuestros niños y niñas del año 1959 participaban de los ambientes convivenciales vecinales como en el año 1975

“““La Asamblea General, 
Proclama la presente Declaración de los Derechos del Niño a fin de que éste pueda tener una infancia feliz y gozar, en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos  y libertades que en ella se enuncian e insta a los padres, a los hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia con medidas legislativas y de otra índole adoptadas progresivamente en conformidad con lo siguientes principios: ”””

Y nuestros niños y niñas en el cobijo y acomodo posible de sus ambientes convivenciales del año 1959 se conformaban en su personalidad al igual que los del año 1975.

“““Principio 1: El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos  derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia. ”””

Las familias de nuestros niños y niñas en el año 1959 tenían unos espacios convivenciales antropológicos donde se desenvolvían en la normalidad de aquellos momentos, que llegan hiladamente hasta el año 1975, ya que no existen noticias consistentes de que lo que mismos mutasen.

“““Principio 2:  El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño. ”””

En el año 1959 a nuestros niños y niñas, en todas las escuelas y colegios, se les enseñaba las referencias del lugar donde vivían (municipio, provincia, región, nación y situación en el mundo) como ocurría en el año 1975.

“““Principio 3: El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad. ”””

O sea que en el año 1959 a nuestros niños y niñas se les adscribía significadamente con su identidad singular y grupal, como igualmente en el año 1975. Tenían en ambos momentos: 1º) un nombre; 2º) unos apellidos o genealogía; 3º) vivían en una población concreta; 4º) en alguna de las provincias españolas; 5º) en una determinada región española; 6º) tenían la nacionalidad española y, si se nos permite, 7º) eran europeos; 8º) ciudadanos universales.

Tenemos los otros siguientes “Principios” a tener igualmente en cuenta:

Principio 4: El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberá proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y posnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Principio 5: El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Principio 6: El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Principio 7: El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.

El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tiene la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe en primer término a los padres.

El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Principio 8: El niño debe, en todas circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Principio 9: El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Principio 10: El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.

Tenemos pues todos estos “Principios”, que nos hablan de los derechos de los niños y niñas, tanto en el año 1959 como en el año 1975 y es posible, porque siguen siendo los mismos “Principios”, aunque lo niños y niñas puedan ser, de hecho lo son, otros niños y niñas, también aconteciera entre las fechas que van del 14 al 16 de diciembre del año 1976, incluso que también tuviera lugar una situación análoga entre las fechas del 5 al 7 de diciembre del año 1978.

Llegado a este punto, todo tenía que quedar mucho más claro. Ya que en la fecha de la data del 6-12-1978, los niños y niñas (de todos nuestros municipios, en todas nuestras cincuenta provincias y en su quince regiones), observan como sus padres y familiares mayores de edad, al igual que sus convecinos con la misma situación, van a los colegios electores a votar en el referéndum constitucional donde se somete a la aprobación de todos los ciudadanos españoles el texto de la Constitución Española.

Nuestros niños y niñas de la data de fecha del 6-12-1978, en legado de sus sagas familiares, y en atención al texto de la Constitución Española que votaron sus padres y convecinos, tenían unos derechos y, por supuesto, una identidad que, con el texto constitucional en la mano, debe permanecer.

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