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Fuego cruzado en el Gobierno: Calviño y Montero censuran el ‘teatro’ de Iglesias

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Pedro Sánchez quiso tomar la palabra en el Consejo de Ministros de este martes para explicar que la prioridad para su Gobierno es, ahora mismo, tener los Presupuestos de 2021 aprobados el 29 de diciembre. Habló de un acuerdo lo más amplio posible en el Parlamento y sin vetos cruzados. Sus cuatro vicepresidentes y los ministros secundaron esta estrategia sin entrar en el fondo de con quién se sacaba adelante la votación de enmiendas y el dictamen. Pero una vez abierta la puerta de la Sala Barceló de Moncloa esa unidad saltó por los aires. Hay fuego amigo entre ministros a costa de varios asuntos sobre la mesa. El principal es la prohibición de los desahucios, pero no es el único. Y es que la negociación de las cuentas públicas está tensando las costuras de la coalición que se juega estos días su camino.

Nadia Calviño y María Jesús Montero han estallado contra Iglesias y la actitud de Unidas Podemos en las últimas horas. Según explican fuentes gubernamentales, la vicepresidenta económica y la ministra de Hacienda se han quejado de no tener conocimiento de la entente conformada por su socio de Gobierno con ERC y EH Bildu para enmendar el propio Presupuesto de la coalición con una propuesta para prohibir los desahucios hasta 2023. Dicen que nadie les informó de esa iniciativa y que se enteraron de la maniobra en la misma rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en la que ambas presentaron el enésimo ‘salvavidas’ económico. Misma sensación hay en el Ministerio de Transportes, con José Luis Ábalos al frente. Aseguran que él también se enteró del movimiento a través de los medios de comunicación. 

Pero fuentes implicadas de las conversaciones manejan otra versión: Pablo Echenique, portavoz parlamentario de UP, informó a Adriana Lastra de esa enmienda antidesahucios con ERC y Bildu. Lo hizo a través de un mensaje de whatsapp. La portavoz socialista elevó esta información por las vías internas y llegó tanto a la ministra Montero como a Moncloa. Lastra también confirmó a Echenique en ese intercambio que el PSOE no podía sumarse a esa enmienda pero que estaba dispuesto a negociarla. Fuentes de UP se limitan a asegurar que sus socios socialistas no les han pedido la retirada de la polémica iniciativa con la izquierda de la cámara.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, con el ministro de Transporte, José Luis Ábalos en Moncloa

Informada el área económica del Gobierno o no, los equipos de Calviño y Montero hablan de “malestar” con sus socios en el Ejecutivo y acusan a Unidas Podemos de una “continua teatralización“. “Estamos acostumbrados desde hace diez meses pero lo de esta semana ha sido aún más grave”, aseguran fuentes de su entorno. “La discrepancia se lleva a los medios de comunicación y eso es una deslealtad“, indica otra fuente, un reproche muy similar al que el propio Sánchez hizo a sus barones críticos en la Ejecutiva del PSOE de este mismo lunes. Sus quejas ya las han transmitido a Moncloa.

El fuego cruzado en la coalición no es nuevo. Viene arrastrándose desde hace semanas. Un punto de inflexión fue la noche previa a la presentación del borrador de PGE por parte de Sánchez e Iglesias en Moncloa. Ese día Unidas Podemos se plantó y puso en riesgo el acto solemne al exigir un acuerdo concreto para rebajar los precios de los alquileres e introducir mejoras en el Ingreso Mínimo Vital. Los morados eligen sus batallas y las libran hasta el final. En ese intercambio intervinieron varios ministros, incluida Irene Montero, y todo se solucionó con dos documentos redactados con nocturnidad. Fue un pacto entre los escuderos, Iván Redondo y Juanma del Olmo, el que desatascó la tensión. Pero la herida sigue supurando y, lejos de cerrarse, se ha reabierto en estas horas. 

Un detalle que no ha pasado desapercibido en el seno del Gobierno es la composición del acto que se celebró el lunes en Moncloa con la presencia de empresarios y sindicatos para lanzar el acceso a los fondos europeos. En ese cónclave faltó Pablo Iglesias y sólo hubo una ministra de Unidas Podemos, la titular de Trabajo, Yolanda Díaz. En la formación morada restan importancia a este hecho pero la foto política es esa. Hay quien piensa en el entorno de Calviño que la ausencia del vicepresidente segundo en esa imagen otorga a la ministra de Economía “mayor legitimidad” en el reparto de las ayudas comunitarias. 

El área económica del Gobierno: “La discrepancia se lleva a los medios de comunicación y eso es desleal”

La de los desahucios no es la única discrepancia en la coalición. Hay más y algunas son de fondo. Otra de las más significativas tiene que ver con la reforma laboral. Se avecinan curvas porque en esta batalla Calviño cuenta con un aliado: Moncloa. La vicepresidenta tercera y el director del Departamento de Asuntos Económicos, Manuel de la Rocha, han tejido una entente en diversos asuntos que amenazan con complicar las batallas laborales que está librando Díaz, añaden fuentes gubernamentales. El plan de reformas impulsado por Sánchez ofrece pistas sobre esas políticas que han provocado nerviosismo en Trabajo. De momento Moncloa y Economía han conseguido contemporizar la derogación de la reforma laboral.

También hay división en la coalición con la Ley Trans que está preparando el Ministerio de Igualdad o con las fusiones bancarias. Podemos de momento no ha elevado la voz en este terreno pero su secretario de Economía, Nacho Álvarez, es contrario a una reducción de la oferta. No hay que olvidar, además, que Calviño ocultó a sus socios de Gobierno la integración de CaixaBank y Bankia.

Todas estas divisiones son tuteladas e incluso consentidas por Moncloa. El presidente Sánchez y su gabinete ejercen de “pegamento” de la coalición, como ha quedado demostrado en varias ocasiones. Son conscientes de la realidad. Mientras el PSOE tiende a cuidar con mimo la vía Cs, con una interlocución directa con el jefe del Ejecutivo y con su lugarteniente Félix Bolaños, Unidas Podemos impulsa la vía de la investidura con EH Bildu de invitado. ¿Arrimadas o Rufián y Otegi? En el sanchismo piensan que pueden sumar a todos al acuerdo final, como dejó claro Sánchez en la sesión de control de este martes. También está cuidando personalmente al PNV. La coalición, en definitiva, goza de salud de hierro. Maltrecha, en ocasiones, pero con recorrido. Este jueves votarán unidos a favor de las recomendaciones del Pacto de Toledo, lo cual no es baladí ya que fue Unidas Podemos quien rompió la baraja en la pasada legislatura.

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