Cultura

‘Gambito de Dama’ y el milagro del ajedrez

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A papá le hice viejo el día que le gané al ajedrez. «Jaque mate», dije, y al momento me quedé congelado, como si una espada me hubiera atravesado por la coronilla; como si acabara de ver, con mis propios ojos, el principio y el final del universo. Papá sonrió con desconcierto y también con orgullo. Sabía que le había hecho viejo, pero eso no le importó demasiado. Creo que se acordó de cuando jugaba con el abuelo. «Bien hecho», dijo. Yo todavía me siento un poco culpable.

El ajedrez tiene duende, que diría Lorca. El sonido de las piezas al caer sobre el tablero supone un encuentro instantáneo con todos los que se pusieron al otro lado. Nadie olvida a la persona que le enseñó a jugar ni el día que ganó sabiendo que lo iba a hacer. Por eso las historias de ajedrez son tan poderosas, porque guardan muchas vidas en su interior. ‘Gambito de Dama‘, en Netflix, es una serie de siete episodios a la que no deberían renunciar: tiene porte de cine y alma de novela.

La pequeña Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) descubre en el orfanato que tiene un talento asombroso para jugar al ajedrez. Su maestro será el conserje del colegio y sus rivales empezarán a crecer por todo el país. Un drama histórico tan entretenido como evocador que invita a verse del tirón, jugada a jugada, saboreando una de esas series que nada más terminar ya la echas de menos.

«Una serie de siete episodios a la que no deberían renunciar: tiene porte de cine y alma de novela»

Yo me he bajado una aplicación de ajedrez para el móvil. Hacía años que no jugaba. ‘Gambito de Dama’ me ha dado unas ganas terribles de sentarme delante de un buen rival para mirarnos a los ojos, desafiantes, a ver si conseguimos desentramar el universo. Con papá ya no puedo jugar. A ver si mis hijos aprenden pronto y me paso una larga temporada ganando.

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