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Granada sube la persiana con precaución

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La provincia de Granada vivió ayer un lunes de empezar de nuevo. De limpiar sillas y mesas para montar terrazas que llevaban tres semanas desmontadas, de encender de nuevo escaparates y de llenar neveras para servir comidas. La hostelería y el comercio podía volver a abrir, con restricciones y toque de queda. A las 18.00 horas tenía que cerrar la mayoría de establecimientos, hora a la que las luces de Navidad ttrataban de ponerle ilusión a la víspera de diciembre.

Atras quedaba un noviembre negro, en el que los hospitales se llenaron, las UCIs tuvieron que multiplicarse y los datos de contagios llegaban por miles. Pero nadie ha olvidado esas cifras de fallecimientos y los propios hosteleros pedían precaución. Así se lo contaba Teresa, en la Bernina de Fuente de las Batallas, a Javier Morales. Ellos tuvieron que poner en marcha la reapertura el domingo, avisar al obrador, llamar a los trabajadores, limpiar… «¿Que es hasta las seis? Bueno, menos es nada, no se puede estar tanto tiempo parados. Pero si no tenemos cuidado, después de Reyes estamos otra vez en casa», resumía la mujer. De hecho, entre la hostelería no hubo pleno ayer, porque muchos no habíann tenido tiempo siquiera de sacar a los trabajadores de sus ERTE o porque no habían podido comprar productos frescos para servir.

En los comercios, sensación agridulce también, porque en la venta por internet no pueden competir con las grandes cadenas, y han perdido cualquier oportunidad de aprovechar el ‘Black Friday’. Se lo contaba Ángel Rodríguez, presidente del Centro Comercial Abierto, a Laura Ubago. «Mira que no me gusta nada pero en esas ventas que la gente ha hecho on line, hemos perdido nosotros parte de la campaña de Navidad», decía este comerciante que regenta una zapatería que esperaba ayer a la clientela.

Pero el olor a café en las calles y las primeras terrazas llenas a mediodía querían borrar los negros nubarrones de estas tres últimas semanas en las que Granada ha estado confinada sin estarlo. El lunes de ayer, que cerraba noviembre, fue una vez más de desescalada. Una suerte de espejismo que se acabó, como en un cuento, cuando dieron las seis en el reloj y las calles volvieron a quedarse desiertas.

Muchas semanas ya de cierre perimetral que impiden, por ejemplo, que los vecinos del Cinturón puedan acercarse a ver el alumbrado nocturno de la capital. Una chispa de esperanza que encendía a las 18.30 para provocar las primeras sonrisas de asombro de los más pequeños, como relata José Enrique Cabrero.

Pero los chispazos de ilusión y las primeras compras navideñas tienen su punto agridulce, porque el cierre perimetral y las restricciones mantienen cerrados prácticamente todos los hoteles de la Costa y los de la capital, como repasa Mercedes Navarrete. Apenas algunos alojamientos rurales confían en tener alguna reserva en estos días en los que no hay viajes del Imserso, ni touroperadores que traigan turistas. Tampoco se podrán abrir de nuevo las discotecas o los bares de copas, que siguen cerrados sin previsión de apertura. Esa falta de turistas es la que mantiene también un poco nublado el horizonte de los hosteleros de la Costa, que han vuelto a abrrir sus establecimientos, pero con poca clientela, como señala Rebeca Alcántara.

Este pasado lunes 30 de noviembre fue de luces y sombras. Una nueva desescalada que pesa más que la anterior, porque esta segunda ola ha dejado huella y porque hay temor a que una tercera deje aún más secuelas. Y porque Granada volverá a ver la Alhambra abierta (solo para los granadinos, que tampoco es mala noticia), pero seguirá sin poder disfrutar de su vida cultural al 1000%, porque teatros y auditorios no volverán a tener actividad hasta el día 12. Museos y exposiciones (el Parque de las Cienas también reabre hoy) sí podrán ser una alternativa para estos días de puente, como informan José Antonio Muñoz y Jorge Pastor.

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