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Hacienda enfila a la economía digital: “Es más opaca que la convencional”

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Durante la fase más dura del confinamiento domiciliario allá por la pasada primavera las ventas del comercio de proximidad se desplomaron más de un 50%. En ese mismo periodo, se registró por el contrario un incremento del 65% de las compras ‘online’. El fenómeno, que probablemente anticipa una tendencia de futuro, no es una buena noticia para la lucha contra el fraude. Lo dice el responsable directo de la estrategia española de lucha contra el fraude fiscal, el director del Departamento de Inspección de la Agencia Tributaria, Javier Hurtado: “La opacidad de las transacciones es mucho más alta en la economía digital que en la economía convencional”.

La Agencia Tributaria se ha cargado de razones en los últimos años para poner en la diana a la nueva economía. El máximo responsable de la Inspección de Hacienda habla de la comercialización de productos de dudosa procedencia por los que se declara un valor de cuatro euros en los controles aduaneros y que luego se venden en España por 35 euros, del uso de criptomonedas para dificultar el rastreo de las transacciones y de fórmulas de pago no convencionales e invisibles a los ojos del Fisco.

Un abanico de situaciones suficientemente acreditadas como para que Hacienda haya decidido tomar cartas en el asunto. Las directrices del Plan de Control Tributario para 2020 apuntan a las actividades de la economía digital como uno de los ámbitos prioritarios de control fiscal y anuncia el despliegue de estrategias como el control de declaraciones aduaneras “con especial seguimiento de la declaración de valores en aduana llamativamente bajos”; los rastreos en internet para obtener información relacionada con los nuevos modelos de actividad económica; así como el impulso a iniciativas para reforzar la colaboración con los prestadores de servicios y comercio electrónico, así como acciones de formación que garanticen la correcta preparación en esta materia del personal de las unidades operativas

Esos principios generales ya se han concretado en algunas acciones específicas como las declaraciones informativas que la Agencia Tributaria ha acordado con intermediarios como Airbnb para disponer de información sobre los caseros e inquilinos que acuden a este tipo de plataformas; o los cursillos de formación en materia de criptomonedas y nuevas tecnologías que han recibido decenas de inspectores de Hacienda. La estrategia también ha tenido sus reveses como la sentencia del Tribunal Supremo que declaró ilegal el modelo 179 en virtud del cual Hacienda exigía a los contribuyentes con pisos puestos en alquiler en esas plataformas una declaración trimestral sobre las cesiones realizadas durante ese periodo.

“La problemática del control de las nuevas actividades de la economía digital es el mayor desafío al que nos enfrentamos”, subraya el Departamento de Inspección de la Agencia Tributaria, “pero no podemos consentir una situación de competencia desleal de la economía digital frente a la economía convencional”. La Agencia Tributaria asume en este sentido que tendrá que redoblar los esfuerzos en la formación de los inspectores de Hacienda, desde la asunción de que ya no será suficiente con manejar con solvencia conceptos de contabilidad, gestión económico-financiera, marco jurídico y procedimiento administrativo sino que “también tendrán que tener conocimientos informáticos profundos“, aseguró el jefe de los inspectores de Hacienda en el marco del XXX Congreso Nacional del Colectivo.

Nuevas herramientas en la lucha contra el fraude

Y, además, nuevas herramientas para hacer frente a un tipo de elusión fiscal con unos perfiles bien diferentes. Es lo que el director de la Agencia Tributaria, Jesús Gascón, ejemplifica como la lucha contra los ‘digitalosaurios’, ese puñado de operadores digitales de gran tamaño, que no sólo han cambiado las reglas del juego a casi todos los sectores de la economía sino que lo han hecho a un coste fiscal ínfimo. Hacienda reivindica desde esta perspectiva la importancia del Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales, rebautizado como ‘Tasa Google’, como elemento de control fiscal sobre la operativa de esos gigantes digitales que hasta la fecha han generado millones y millones en beneficios en España con un ‘peaje fiscal’ muchas veces irrisorio.

Impuestos de las grandes tecnologicas

Los ‘teras’ de valiosa información fiscal sobre la operativa de los gigantes digitales en España que la Agencia Tributaria recibirá a partir de la entrada en vigor del nuevo impuesto no será el único avance que los equipos de lucha contra el fraude esperan para el año 2021. La nueva Ley de Medidas de Lucha contra el Fraude, actualmente en trámite parlamentario, establece la obligación de que los operadores de criptomonedas informen tanto sobre la tenencia como sobre las transacciones realizadas con este tipo de monedas virtuales, tanto en España como en el extranjero, algo que hasta ahora los funcionarios de la Agencia Tributaria solo podían rastrear a partir de ‘fuentes abiertas.’

Para la Agencia Tributaria, que se jacta de manejar “la base de datos más grande de España con más de 200 fuentes diferentes de información en un solo repositorio” y de ser la administración tributaria mundial que ha conseguido descodificar más información relevante a efectos fiscales del recién inaugurado intercambio automático de información entre administraciones tributarias de todo el mundo, según reveló el director del Departamento de Inspección en el Congreso de los inspectores de Hacienda, el acceso a toda esta información es clave para realizar un control más estrecho de la actividad económica de las empresas de la nueva economía. “Esa información es esencial. Sin información no somos nada”, remacha.

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