Negocio

Hacienda recela de las presiones de los Hidalgo para salvar la empresa familiar

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Air Europa ha conseguido firmar la primera operación del fondo de rescate de empresas estratégicas que gestiona la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda. Pero este no es el único movimiento que han hecho los Hidalgopara tratar de poner un apósito que tape la herida del Covid-19 sobre el extinto imperio empresarial familiar. En las últimas semanas también están tratando de conseguir el apoyo de dinero público para salvar su otra gran operación estrella, la unión de Halcón Viajes, su agencia turística, con Ávoris, la de Barceló. En el aire quedan la cadena hotelera, que opera bajo la marca Be Live, y el ‘handling’. 

Con estas dos operaciones ya solicitadas la familia espera conseguir un rescate conjunto de más de 700 millones de euros de la SEPI, un salvavidas que trata de mantener a flote lo que un día fue una de las empresas clave en España. En cambio, y ya desde el comienzo de las negociaciones para el primero de los rescates, en el Ministerio de Hacienda se muestran reticentes ante la continua presión que los dueños de Globalia están llevando a cabo en distintas instancias oficiales para incorporara nuevos paquetes de ayuda que les permitan ir resolviendo los saneamientos financieros de las distintas empresas que forman el grupo turístico, incluyendo además de la aerolínea rescatada por la Sepi, la agencia de viajes y los hoteles.

Air Europa

Hasta ahora la única operación cerrada es la que concierne a la aerolínea. 475 millones de euros divididos en dos préstamos: uno ordinario de 235 millones y otro participativo de 240 millones. Ambos deberán ser devueltos antes de 2026, pero con este troceo la compañía de la familia Hidalgo ha conseguido esquivar el control de Bruselas a las ayudas. A ello hay que sumar el dinero público que recibió antes de verano a través de un préstamo en el que participó tanto el ICO como los bancos privados. 

Banco Santander, Bankia, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, como entidades privadas, y el propio ICO, con 35 millones de dinero público, pusieron sobre la mesa 140 millones de euros avalados por el Estado en un 70%. Solo la aerolínea familiar se ha llevado un total de 615 millones desde que comenzó la pandemia en el mes de marzo, cantidad que deberá devolver antes de 2026, es decir, en los años con peores expectativas para el sector turístico como consecuencia de la crisis sanitaria. A cambio entrará en el consejo de administración, que contará con un total de cinco miembros -tres elegidos por la familia y dos por el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda-. 

A ello se suma ahora la petición de rescate de su filial dedicada a las agencias de viajes, Halcón. Cabe recordar que al compañía estaba en medio de una fusión con Ávoris, la empresa de Barceló dedicada a este mismo cometido, que se había intentado en numerosas ocasiones y siempre se había topado con problemas de todo tipo. El pasado mes de noviembre, meses antes de que se comenzase siquiera a hablar de la Covid-19, ambas empresas anunciaron una nueva intentona para crear una sociedad conjunta. 

La familia Hidalgo pide nuevas ayudas parciales para sus empresas después de que no haya prosperado el intento de rescate  integral para todo Globalia

Más de 6.000 trabajadores y 3.700 millones de euros de facturación anual conjunta que, con la llegada del virus, volvieron a ser papel mojado. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) había autorizado la operación, pero en junio las conversaciones se rompieron hasta conocer el impacto definitivo de la pandemia en las cuentas de ambas sociedades. Ahora, y en un ejercicio de acicalar las cuentas, habría solicitado la ayuda de la SEPI para insuflar 230 millones de euros a Halcón y tratar de salvar la operación con Barceló

Pero no está cerrado. Los Hidalgo intentaron inicialmente conseguir la ayuda para el conjunto de Globalia -Air Europa, Halcón, Be Live…-, una jugada que no salió adelante ante el recelo del Ministerio de Hacienda. Por ello, ha decidido trocear las solicitudes y, así, aumentar la presión sobre los gestores del fondo de ayuda a empresas estratégicas de la SEPI, tratando de forzar una autorización que salve lo que fue el gran imperio empresarial de la familia. Una operación de mil millones -la venta de Air Europa a Iberia- y la última intentona para colocar las agencias de viajes están ahora en el aire. 

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