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Juntos pero revueltos: Podemos y Vox se lanzan a apoyar la industria de defensa

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Hay luz en la política española, pero es tan tenue que cuesta distinguirla en la oscuridad. Al menos eso parece tras la celebración del encuentro entre los cinco portavoces de los principales grupos parlamentarios de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados reunidos en un foro dedicado a la industria de la defensa en España.

El encuentro organizado por el portal especializado Infodefensa.com sirvió para que los representantes del PSOE, PP, VOX, Unidas Podemos y Ciudadanos reflejaran la posición de sus respectivos partidos ante la encrucijada por la que pasa este sector industrial que facturó, según datos de la patronal TEDAE, en 2019 más de 13.000 millones de euros, superando los 55.000 empleos directos en nuestro país.

Dentro de un contexto general de confrontaciones, falta de acuerdos y desencuentros, los partidos políticos parecen muy concienciados sobre las restricciones presupuestarias que se avecinan sobre el sector. Ante estos temores, la industria parece comenzar a movilizarse para difundir la cultura de seguridad y defensa. Su objetivo no es otro que conseguir que los recortes no se centren únicamente en el sector que tiene todas las quinielas para ser el gran damnificado en los próximos PGE.

En ese contexto los portavoces de PSOE, PP, VOX, Ciudadanos y Unidas Podemos coincidieron en la necesidad de apostar por los programas presupuestarios plurianuales, precisamente para evitar que la partida presupuestaria dedicada al Ministerio de Defensa sea objeto de recortes cada vez que pintan bastos en la economía española.

El F-35B que quiere la Armada Española

El portavoz de Unidas Podemos, el profesor de derecho constitucional Roberto Uriarte, abogó por apostar por la industria de defensa española sin caer en la práctica habitual de equipar con tecnología extranjera todo aquello que produce la industria militar nacional, haciendo clara referencia a los motores Siemens que montan las fragatas F-100. Se trataría de evitar que “el dinero que va a la industria militar al final vaya a la industria civil alemana”.

El representante de la formación morada fue sin duda el que pintó el panorama más oscuro al recordar que “los males que aquejan a la industria de defensa no son diferentes a los de la industria en general en España. Somos un país de servicios y donde hemos dejado perder y caer el tejido industrial del país”.

Uriarte se refería a la escasa potencia industrial de España que responde a la realidad internacional donde “el tejido productivo europeo se ha trasladado a los países asiáticos emergentes… e incluso dentro de Europa, los países del sur hemos aceptado una postura subalterna y hemos aceptado convertirnos en un país que, gráficamente, se denomina camareros de Europa“.

El punto de coincidencia más atractivo se produjo con la intervención de Agustín Rosety Fernández de Castro. El general de VOX (uno de ellos) coincidió en la importancia de apostar por la tecnología, que hoy en día es vital y el más importante desafío estratégico. Las posturas del grupo liderado por Santiago Abascal también coinciden en el apoyo a la industria. Al igual que hizo el alcalde de Cádiz, José María González Santos, ‘Kichi’, apoyando la construcción de corbetas para Arabia Saudí en los astilleros de su ciudad, Rosety Fernández de Castro advirtió de que “si el sector decayese pondría en riesgo a más de 300 empresas y más de 3.000 puestos de trabajo sólo en Cádiz”. Al apoyo a la industria nacional se sumó el también general del Partido Popular Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, quien recordó que “el mercado europeo es la vía natural y necesaria en el ámbito de la defensa”. Por esta razón, justificó un “incremento progresivo y moderado de los presupuestos destinados a Defensa para salir del vagón de cola”.

Como siempre en política las diferencias las encontramos en los detalles. Mientras que VOX se mostró partidario de una mayor internacionalización de la empresa española, recordando que el 56% de las exportaciones han ido a aliados de la OTAN, Uriarte señaló los episodios de venta de armas a “monarquías teocráticas en Oriente Próximo”. Rosety puso el énfasis en la necesidad de unas fuerzas bien dotadas, puesto que al final “son el escaparate para la venta en el exterior”, asumiendo que gran parte del gasto de defensa se destina a los pagos por compromisos adquiridos en décadas pasadas.

Este hecho es el que está detrás de la falta de fondos destinados a inversión y mantenimiento y que ya fueron destacados en la Propuesta no de Ley relativa al impulso de la Industria Nacional de Defensa de la tercera fuerza política en el Congreso, en la que se manifestaba la necesidad de considerar a este sector como “estratégico y prioritario” para responder a las necesidades de la seguridad de España.

Tanto Miguel Ángel Gutiérrez de Ciudadanos, como Zaida Cantera de Castro y Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, del PSOE y PP respectivamente, se mostraron partidarios de esta calificación ante “los grandes retos de la digitalización y la transición energética”. Ambos aspectos especialmente destacados por Gutiérrez como básicos a la hora de considerar la prioridad del sector en el conjunto de la economía española.

La vuelta a la realidad la recordó Uriarte, de Unidas Podemos, al recomendar a la industria militar nacional que debería diversificar sus productos y no poner todas sus expectativas en algo que no parece realista a día de hoy. Para Unidas Podemos, en España no ha habido una política industrial y no está previsto “que vaya a haber un gasto mayor por parte del Estado”, por lo que “no va a haber más dinero que gastar por parte del comprador único que es el Ministerio de Defensa”.

Para Gutiérrez Díaz de Otazu el factor del comprador único no debería asustar a la industria, puesto que ya “ha demostrado poder salir fuera a vender sus productos”. No en vano, y según el documento también presentado en el mismo acto, “Ocho claves para fomentar la industria de defensa en España“, elaborado por la doctora y profesora titular de la Universidad de Zaragoza, Claudia Pérez Forniés, el 81,3% de la facturación total del sector se produjo gracias a las exportaciones.

Zaida Cantera, representante del PSOE y excomandante del Ejército hizo especial hincapié en la necesidad de invertir en la cultura y conciencia de seguridad y defensa. Sin este aspecto será difícil que ningún gobierno pueda destinar más presupuesto, ya que hay que demostrar que los beneficios son mayores que los gastos. En este sentido destacó que “no hay conocimiento de la industria y se tiende a identificar a la industria de defensa para ponerla en el lado negativo de la balanza”. Apelando a su condición de militar destacó la necesidad de que las “Fuerzas Armadas deban estar lo mejor equipadas y provistas de material y tiene que ser de calidad, incluso la mejor”.

“El reto no es aumentar el presupuesto”

Por último, Miguel Ángel Gutiérrez puso los puntos sobre las íes al señalar que “el reto no es aumentar el presupuesto”. El auténtico desafío para el portavoz de la formación naranja es “diseñar las condiciones para que las empresas puedan crecer”. Fomentar la unión de empresas a través del colectivismo con clúster específicos, “podría ser una buena vía para aumentar la competitividad de una industria española” de un tamaño reducido para que no ocurra exactamente lo mismo, recordó, que con la industria de la construcción del carbono. Un sector en el que España era líder, pero en el que realmente ya pasó el tren al que poder subirse.

Para Gutiérrez, “no podemos decir que el aumento del presupuesto depende solo de la conciencia en Defensa. España nunca ha invertido más del 1% de su presupuesto en Defensa. Una realidad desde hace 150 años“. De esta manera la formación naranja parece apostar por dejar de mirar los porcentajes para por centrarse en analizar las cifras totales.

El foro puso sobre la mesa la existencia de puntos en comunes en una política nacional en la que cada vez es más difícil encontrar puntos de consenso que sirvan para poner plantear pactos de Estado que, en este caso, el propio diputado de Ciudadanos optó por elevarlo a un pacto por la industria en España, sin el cual este tipo de encuentros quedarán simplemente en buenas intenciones.

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