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La candidata desconocida que cambió el resultado en tres estados clave de EEUU

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Mientras el mundo sigue pendiente del recuento de votos en EEUU para averiguar si el país pasará los próximos cuatro años bajo el mandato del presidente, Donald Trump, o el candidato demócrata, Joe Biden, el Partido Libertario ha obtenido 1.607.123 votos, aproximadamente 1,1% del total de los emitidos en las elecciones presidenciales de este martes. Es una cifra modesta pero que marca la diferencia en varios estados, aunque sea de forma indirecta.

En Wisconsin, Biden ganó con una ventaja de 20.517 votos, mientras que Jo Jorgensen, la aspirante libertaria, cuenta con 38.414 votos, una cifra aparentemente nimia, pero que replica las diferencias que se han observado entre los dos candidatos principales en los distintos colegios electorales del país. Es una diferencia tan pequeña que la campaña de Trump exigió un recuento de votos desde antes de que se declarara la victoria de su rival. No es descabellado decir que los votos libertarios marcaron una diferencia en Wisconsin. Otro estado donde Jorgensen saca una cantidad mayor que la diferencia entre Trump y Biden es Nevada, con 10.852 votos, mientras que Biden tiene 7.647 votos más que Trump. En Georgia, Trump ganó a su rival por 18.144 votos, mientras que Jorgensen acumuló 60.414. Entre estos estados se suman 32 votos electorales, una cifra nada desdeñable en los resultados finales.

No es la primera vez que la candidata libertaria aparece en el centro del escenario político. Jorgensen, empresaria y psicóloga, fue candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos en 1996. Representaba, igual que ahora, al Partido Libertario, y hubiera ejercido bajo el mandato de Harry Browne si no hubiesen recibido apenas el 0,5% de los votos. Había sido el mejor resultado del partido desde 1980 hasta ese momento. Jorgensen también fue candidata para la Cámara de Representantes por el 4º distrito congresional de Carolina del Sur en 1992, obteniendo 2,2% de los votos emitidos. Antes de meterse en política había trabajado en IBM y después se volvió presidenta y copropietaria de Digitech Inc.

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Para estos comicios, Jorgensen lanzó formalmente su campaña el 2 de noviembre de 2019 y se convirtió en la primera mujer en alcanzar la candidatura presidencial del Partido Libertario el 23 de mayo de 2020. Así, se quedó como la única mujer en competir en las presidenciales de este año, ocasión que sus seguidores supieron aprovechar cuando reciclaron el eslógan de Hillary Clinton en las elecciones anteriores, “I’m with her” (Yo estoy con ella). La emulación tenía intenciones más allá de la simple imitación. Tanto Trump como Biden han enfrentado acusaciones de agresiones sexuales y actitudes sexistas a lo largo de sus respectivas campañas, lo cual representaba una oportunidad perfecta para atraer a los colectivos feministas que habían liderado numerosas iniciativas y protestas en Estados Unidos desde antes de que el candidato republicano resultara electo en el 2016.

Fuera del bipartidismo

La aspirante a la Casa Blanca se ha valido del descontento que han generado los dos candidatos mayoritarios. “¿Qué tal te ha ido votando por ‘el menor de dos males’?”, pregunta desde un comunicado en su página web. Su campaña apunta, como todas las campañas independientes que la han precedido, a las críticas contra el sistema bipartidista del país. Como Bernie Sanders, el único candidato del Partido Demócrata que se autodefine como socialista, Jo Jorgensen habla sobre lograr un “cambio real para personas reales”.

¿Pero cuáles son sus propuestas? La mayoría se apega a la plataforma tradicional de los libertarios, pero Jorgensen vio la oportunidad de adaptarla a los tiempos de pandemia. Ha acusado a “los burócratas federales” de imponer regulaciones innecesarias y de regalar dinero a “corporaciones e intereses especiales”, fracasando tanto en los intentos de frenar el coronavirus como en la estabilización de la economía. También acusa al Gobierno de ocupar un espacio demasiado prominente en la vida de los ciudadanos, estorbando a la pequeña empresa y a los principios de libertad económica. En este sentido, ha criticado las restricciones al movimiento y demás medidas tomadas por el gobierno para reducir los contagios, refiriéndose a ellas como “la agresión más grande a nuestras libertades en nuestras vidas”. Para ella, el libre mercado es la solución en temas tan dispares como el comercio exterior, el sistema de salud, el medio ambiente, la inmigración, la guerra contra las drogas y el trabajo sexual. Los impuestos, gastos públicos y aranceles son sus enemigos declarados, y las empresas son las salvadoras en las que confía para que saquen al país de la crisis que enfrenta.

Sin embargo, su campaña ha coincidido con las que posiblemente sean las elecciones más reñidas en la historia de los Estados Unidos, un hecho que deja poco espacio para las candidaturas independientes. En las elecciones del 2016, Gary Johnson consiguió 4.489.341 papeletas (3,28% de los votos emitidos) para el Partido Libertario, más del triple de los conseguidos en los comicios anteriores. Los libertarios supusieron que este año representaba la oportunidad histórica de llegar al 5% de los votos, pero incluso estas esperanzas tan cautas han resultado decepcionantes. Jo Jorgensen no será la próxima presidenta del país, pero puede jactarse de haber salido de las elecciones con su reputación ilesa, una alegación que no pueden repetir muchos de los que han pasado por lo mismo.

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