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La Fed tantea con el ‘tapering’ en pleno nerviosismo por la crisis de Evergrande

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El nerviosismo que ha desatado en los mercados la crisis de la promotora china Evergrande está llevando a los inversores a refugiarse en el dólar, refugio por excelencia, y a deshacerse de aquellos activos que llevan aparejado un mayor riesgo, como la renta variable. Hay miedo a que el Gobierno de Xi Jinping deje caer al gigante -la inmobiliaria más endeudada del planeta con 305.000 millones de dólares de pasivo- y que su quiebra tumbe al resto del sector inmobiliario chino y provoque un terremoto financiero. Esa incertidumbre y la agitación del mercado favorecen la posición más prudente del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en relación a la retirada de los estímulos monetarios. 

La reunión mensual del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) se enfrenta al dilema de anunciar el arranque del ‘tapering’ cuando se ha extendido el temor a que China pueda convertirse en el próximo ‘cisne negro’ (entendido en el ámbito financiero como un suceso inesperado y de gran impacto a nivel mundial). El ladrillo representa alrededor del 28% del PIB del gigante asiático y un derrumbe de la magnitud del de Evergrande, aunque sea controlado, puede hacer saltar su economía por los aires o como poco tener efectos indeseados. 

Los mercados confían en que la Fed proporcione alguna perspectiva sobre la reducción de su programa de compra de activos sin comprometerse demasiado, lo que permitiría a Powell conservar una cierta flexibilidad de actuación de cara al futuro por si las circunstancias empeorasen. “Si se torcieran, la Fed debe poder actuar libremente y por eso no debe asumir compromisos concretos el miércoles”, apunta Ramón Forcada, director de Análisis financiero y de mercados de Bankinter, en el blog de la entidad. 

En su opinión, Jay Powell dará alguna pincelada sobre el “timing” (que empezará a reducir las compras de deuda a finales de 2021) e insistirá en la gradualidad para lanzar un mensaje de calma, si bien evitará hablar de importes aún. “Powell probablemente tratará de separar el inicio del ‘tapering’ de las subidas de tipos en su rueda de prensa”, matizan desde Bank of America. La gráfica de puntos que hará pública el emisor incluirá por primera vez el año 2024 en su horizonte de previsiones y esta referencia permitirá a los inversores calibrar no solo el plazo en el que la Fed se propone normalizar su política, sino también lo “escarpada que previsiblemente será su función de reacción”, advierten desde el bróker Monex Europe

El propio Powell optó por suavizar su tono la última vez que el organismo actualizó su gráfica de puntos. La señal del ‘tapering’ y el potencial aumento de los puntos corren el riesgo de ser interpretados por el mercado de forma agresiva, y un tono más ‘halcón’ haría subir los tipos de interés a 5 años y aplanar la curva a 5 años y 30 años, apoyando todavía más al ‘billete verde’. Sin embargo, aún no está claro dónde se asentará la inflación, sigue habiendo incertidumbre sobre la senda de recuperación de Estados Unidos y persiste además el riesgo de que un repunte de los casos de coronavirus provoque nuevas restricciones. 

¿Ha dejado de ser transitorio el alza de la inflación?

Desde junio, los datos de crecimiento han sido más suaves, pero la subida de los precios se ha fortalecido, lo que también podría impulsar la previsión del gasto de consumo personal básico (PCE) al alza en 2021. De hecho, hay otro elemento que puede llevar al mercado a hacer una interpretación más ‘hawkish’ de la reunión, al margen del eventual anuncio de una retirada de estímulos desde finales de año y al margen de la inclusión de previsiones de tipos para 2024 -que pueden prolongar la expectativa de subidas por encima de la moderada previsión del mercado-. Ese elemento sería que la Fed matice el carácter transitorio en los repuntes de inflación. Los datos conocidos la pasada semana en EEUU han tranquilizado algo a los mercados sobre los riesgos en este frente. La inflación general se moderó una décima más de lo esperado (hasta el 5,2% anual) subyacente dos más (hasta el 4%).

Sin embargo, como explican desde MacroYield hay dos referencias que no han hecho más que aumentar la inquietud. Por una parte, el hecho de que el indicador de inflación de la Fed de Cleveland, que suprime el 16% de valores más extremos, haya repuntado dos décimas hasta el 3,2%. Por otro, el que los precios de los alquileres y rentas de vivienda atribuidas a propietarios, que suponen un tercio del IPC, hayan seguido subiendo con claridad. Esa inquietud también aumenta por la gran brecha existente entre los puestos de trabajo vacantes y la evolución de las ganancias salariales. 

“El gran riesgo es que estas repunten con claridad en los próximos meses y se transmitan a la inflación”, añaden desde la consultora. En general las manifestaciones de las últimas semanas de miembros de la Fed han empezado a reconocer ya que el componente transitorio de la inflación “puede ser menor de lo que anticipaban inicialmente”. Por ese motivo, el comunicado del banco central estadounidense puede empezar a matizar esas expectativas de transitoriedad, lo que, unido a la previsible revisión al alza de los cálculos de inflación, tendía cierto impacto al alza en la curva de rentabilidades.

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