Salud

La foto de la camarera ‘muerta’ por Covid, en la ruta de las tapas de Granada, revienta las redes sociales

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Brutal, impactante y controvertida. Pero en descargo de la chavala hay que dejar muy patente que la situación  es desesperada y la mezcla letal de coronavirus, restricciones e incompetencia gubernamental condena a decenas de miles de bares a al cierre, y a centenares de miles de autónomos y trabajadores del sector al paro y la ruina.

«Hola soy Ana Olmos García, mi familia lleva con el bar Casa Fernando, en la calle Navas, desde el año 1961. Vivimos de la hostelería y nunca se ha visto semejante situación».

Con este texto clama una camarera de Granada, una de las miles de representantes de un sector clave para la economía local de la situación alarmante en la que se encuentra.

Ana Olmos, que tiene 26 años y trabajaba hasta ahora con su hermano en el bar de sus padres, acompaña su mensaje con una foto ‘escalofriante’, con ella tumbada en mitad de una calle Navas desierta para escenificar la muerte de la hostelería y, por ende, de la calle Navas.

«La calle Navas es una de las calles más transitadas de toda nuestra provincia, donde casi todos los locales son bares, y la de la imagen soy yo, camarera como muchos de mis compañeros y familia viendo como nuestra forma de vivir se va muriendo poco a poco ante la pasividad de muchos…».

La iniciativa de Ana, aplaudida por muchos, ha generado enorme controversia y algunas críticas muy duras.

Lo cierto es que la hostelería no remonta el vuelo en ningún sentido y empieza noviembre con pocas expectativas.

Ni siquiera el hecho de la Navidad (que parece cada vez más difícil de celebrar aunque sea a la baja) a la vuelta de la esquina alienta una remota posibilidad de salvar el peor año de la historia para el sector debido a la pandemia del Covid.

En Granada, una provincia con más de 15.000 empleados que dependen de la hostelería y el turismo, durante el mes de octubre se han contabilizado más de 414 parados nuevos en el sector servicios.

LA AGONIA DEL SECTOR

Hostelería de España calcula que más de 40.000 establecimientos en toda España ya no levantaron la persiana tras el confinamiento, en mayo/junio, y eleva a 65.000 las unidades perdidas hasta septiembre.

El bar que muere es casi siempre un negocio de pequeño tamaño, con menos de 10 empleados la inmensa mayoría y con un componente familiar muy habitual.

Con el aumento de contagios desde el final del verano, con la vuelta a restricciones de horarios y de aforos, tanto en terrazas como en interior, y con las barras clausuradas en muchos casos, la patronal teme que no llegue a fin de 2020 un tercio de los negocios. En Madrid, según su patronal, ya se han perdido 5.000 de los 32.000 que había antes de la pandemia.

En Cataluña, por su parte, el temor se agrava, después de que la Generalitat decretase esta semana el cierre total de bares y restaurantes durante dos semanas, para reducir la interacción social detrás de los contagios.

Los que peor lo están pasando, según las fuentes consultadas, son los locales ubicados en zonas turísticas o de tránsito de turistas.

Si además coincide con una zona de empresas que teletrabajan, terrible.

El 25% del sector dedicado a ocio nocturno ya ha muerto y si en tres meses no hay ayudas efectivas, los cierres afectarán al 75%

Pérdida de empleo

El empleo es, precisamente, la cara humana del drama hostelero. La hostelería empleaba a cierre de septiembre a 1,52 millones de personas, según la Seguridad Social, entre asalariados (1,2 millones) y autónomos. Son casi 250.000 menos que hace un año, de los que el 98% son asalariados.

Solo entre el 12 de marzo (el 13, el cierre de la hostelería fue general en todo el país) y el 30 de abril se perdieron 153.679 empleos en la hostelería, de los que se ha recuperado apenas un tercio. Si no se destruyó más empleo fue porque la pandemia llegó justo antes de que el sector empezase las contrataciones masivas para el inicio de la temporada turística en Semana Santa.

La temporalidad es de alrededor del 25% en el sector. En todo caso, la patronal avisa: en septiembre, más de 250.000 trabajadores del sector (136.821 de bares y restaurantes) seguían en ERTE, con lo que la pérdida de empleos se puede ir a cerca de medio millón.

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