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La nueva CaixaBank abre la puerta a dar dividendo en 2021 con el 30% de payout

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CaixaBank y Bankia ya están un paso más cerca de ser un solo banco. La junta de accionistas de la madrileña aprobó este martes la operación de fusión que cerraron hace casi tres meses los consejos de administración de ambas entidades. El Palacio de Congresos de Valencia, ciudad que acoge la sede social de la compañía, celebraba la última junta de Bankia en un ambiente enrarecido. Apenas 34 accionistas en la sala en la que habitualmente se dan cita cientos de propietarios de títulos. El resto de los habituales atendían a las palabras del presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, y votaban “el mayor hito de la historia del banco” de forma telemática por culpa de la Covid-19. En cambio, entre el pesar por el fin de una etapa y el inicio de una nueva que se apreciaba en las caras de directivos y empleados de la entidad, hubo tiempo para reproches y elogios por parte de los accionistas.

Los ‘dueños’ del banco presentes en la sala, todos ellos minoritarios, aprovecharon la ocasión para preguntar al presidente de la futura entidad qué pasará con su retribución. Lejos de dar una idea concreta sobre cuánto podrán cobrar o cómo lo harán, Goirigolzarri apuntó al beneficio por acción que conseguirá la futura CaixaBank o, lo que es lo mismo y como él ha llamado, “la entidad combinada”. De acuerdo con sus palabras, el futuro banco alcanzará en el ejercicio 2022 “un nivel de 0,33 céntimos por acción, lo que supone un 28% superior al nivel que obtendría Caixabank de forma independiente y casi un 70% superior al que obtendría Bankia”. ¿Cuánto se repartirá? No hubo respuesta. 

José Ignacio Goirigolzarri, Bankia

Los accionistas minoritarios ven el dividendo como “una paga extra”, sobre todo en momentos en que las entidades financieras están por los suelos en bolsa. Por ello, aprovecharon la última junta para pedir la vuelta de la retribución. De acuerdo con el proyecto de fusión firmado entre CaixaBank y Bankia, ninguna de las dos entidades podrá repartir dividendo hasta que se finalicen los trámites legales de la unión. Este proceso, que se espera que se produzca antes de finales del primer trimestre de 2021, dejará la puerta abierta a esta posibilidad que ya valoran en la futura CaixaBank y que tendría por objeto el reparto de hasta el 30% del beneficio, señalan a La Información fuentes conocedoras. 

“Esta decisión la tomaremos cuando se cierre el ejercicio y se conozcan los resultados”, decía oficialmente Goirigolzarri, tratando de emplazar a una futura comunicación a unos accionistas que han sufrido importantes golpes en bolsa en los últimos años y que, pese a las subidas logradas tras el anuncio de la operación de fusión, esperaban “como agua de mayo” el dividendo de la entidad. Para que la retribución sea posible, las entidades deben contar con el visto bueno del regulador que, con motivo de la pandemia, ‘recomendó’ no repartir dividendos en el sector financiero hasta nuevo aviso. En las próximas semanas el Banco Central Europeo (BCE) debe revisar esta recomendación y elegir si continúa con el veto o, por el contrario, hace caso al sector y termina con el ‘café para todos’ y evalúa individualmente a cada banco.

Bankia congeló un megadividendo de 2.500 millones al inicio de la pandemia

Cabe recordar que Bankia había prometido antes de la aparición de la pandemia la distribución de un megadividendo de 2.500 millones de euros que se enmarcaba en el plan estratégico que finaliza este año. De ellos, unos 1.500 irían a parar al Estado, que hasta ahora ostentaba el 60% del capital de la entidad a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En cambio, la irrupción del virus dejó esta idea en papel mojado. No obstante, y según ha reiterado el propio Goirigolzarri, la entidad ha conseguido generar más de los 2.500 millones de exceso de capital planeados en los tres años del Plan Estratégico, por lo que, pese a la prudencia que exige la situación, cuentan con una importante hucha para retribuir al accionista. 

El dividendo que se repartirá, si el BCE lo permite, en el primer semestre de 2021 e irá con cargo a las cuentas de 2020, también contará con la aportación de la actual CaixaBank. La entidad catalana acumulaba, hasta el mes de septiembre, últimos datos disponibles, un beneficio de 726 millones de euros. Además, CaixaBank ya recortó el que tenía previsto repartir con cargo a 2019 en un 50% por el golpe de la pandemia, por lo que cuenta con 32 puntos básicos de capital adicionales que consiguió con este gesto de prudencia. 

Los sindicatos piden adscripciones voluntarias 

Más allá del dividendo, la mayoría de los accionistas que cogieron el micrófono para alzar su voz en esta histórica junta representaban a alguno de los sindicatos de la entidad. Los representantes de los trabajadores unieron sus voces para pedir, casi de forma unánime, que las salidas que se produzcan una vez que se haga efectiva la fusión sean voluntarias y no traumáticas. “En la medida de lo posible, el máximo número de salidas serán voluntarias y utilizaremos criterios meritocráticos y no a otras razones”, les respondía Goirigolzarri

“Estos procesos requieren un esfuerzo de comprensión”, señalaba el futuro presidente de CaixaBank, y evitaba cifrar el número de salidas previstas señalando que el proceso de análisis comenzaría una vez que se recibiesen las autorizaciones regulatorias, que se pedirán una vez que la junta de accionistas de CaixaBank dé el visto bueno a la operación este mismo jueves. “Los representantes de los trabajadores serán los primeros en saberlo”, señaló. CaixaBank y Bankia ya están más cerca de ser un solo banco.  

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