Tecnología

La pandemia obliga a innovar en las escuelas de negocios

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Hay una regla no escrita que dice que una de las cosas por las que merece la pena hacer un máster en una prestigiosa escuela de negocios es por las relaciones personales y profesionales que se pueden tejer durante esos meses de estudio. Pero, en tiempos de coronavirus, con distancias sociales impuestas y clases virtuales al alza, ¿cómo se han visto impactados esos centros educativos?

«La pandemia afecta a las escuelas de negocio de la misma manera que a la sociedad. Ha habido que adaptarnos a nuevos entornos de trabajo, incorporar la tecnología como parte del modelo docente, y establecer una nueva forma de relacionarnos entre personal de gestión, alumno y profesores». Antonio Martín, decano de la ESIC Business School, reconoce, no obstante, que el impacto en esos centros «está siendo superior que en los grados» porque, en su opinión, «la realización de un máster en general, y un MBA en particular, es un momento muy especial en el desarrollo profesional de una persona». Por eso –añade–, «la incertidumbre que existe en el ámbito laboral, junto con las posibles restricciones aplicables al modelo de impartición, han hecho que algunos candidatos hayan decidido retrasar su incorporación».

Pero no todas las escuelas de negocio lo ven igual. Algunas, de hecho, aseguran que las matriculaciones están creciendo. Marc Badía, profesor del IESE y ‘Associated Dean’ de MBA y MiM del IESE, apunta en este sentido que «los programas máster son contra cíclicos, de modo que es un gran momento para formarse».

Clases híbridas

En cualquier caso, todas han debido adaptarse y ofrecer un modelo híbrido donde se combinan clases presenciales y ‘online’. Pero Josep Franch, decano de Esade Business School, advierte que «sería un grave error tratar de replicar ‘online’ lo mismo que se hace en una docencia presencial, ya que resultaría del todo inaguantable por parte del alumno».

Así, el vicedecano de IE Business School, Ignacio Gafo, defiende que los entornos digitales «correctamente gestionados, permiten que se establezcan vínculos muy sólidos entre el profesor y el alumno», además de entre los propios alumnos. Incluso añade que esta relación «no tiene porque ser inferior» a la que se produce en un entorno físico.

La situación actual puede servir como formación para uno de los entornos laborales más en boga: los equipos en remoto y/o distribuidos. «Algunas de las competencias que se están desarrollando en este nuevo entorno son la capacidad de trabajar con equipos distribuidos (localizados en distintas geografías) y la de liderar equipos en remoto», explica Franch. Según él, «son competencias imprescindibles para gestionar de manera efectiva en la nueva realidad a la que se enfrentan las empresas».

En cualquier caso, Gafo reconoce que «lo ideal es tratar de complementar ese ‘networking’ digital con otro físico y que los alumnos puedan moverse a la vez en un escenario físico y digital, que personalicen su experiencia educativa y que desarrollen su capacidad de pensamiento crítico, además de sus ‘e-skills’».

Como resume la experta Ana Delgado, ‘Chief Education Officer’ en The Valley, «el ‘networking’ es una parte muy importante de la formación ‘business’, y debe seguir formando parte de los programas, incluso a distancia». «La clave –continua–es que las escuelas de negocio aprovechen las herramientas tecnológicas para permitir la interacción entre alumnos y profesores y dar pie a posibles contactos desde una perspectiva de los negocios»,

«Las crisis son enormes oportunidades para desarrollar habilidades, afrontar cambios bruscos y alcanzar objetivos», concluye Marc Badía, profesor del IESE.

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