Negocio

La plantilla de Amazon apura para sellar la paz social en vísperas del Black Friday

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En unos meses se cumplirán tres años desde que estallara el primer gran conflicto colectivo de Amazon en España. Los trabajadores del centro logístico de San Fernando de Henares (Madrid), clave en la infraestructura de la multinacional del comercio electrónico, se pusieron en pie de guerra después de no alcanzar un acuerdo con la dirección para un nuevo convenio colectivo. Ahora, en vísperas del Black Friday y en plena campaña navideña, las conversaciones continúan para tratar de llegar a una paz social con la incorporación de varias mejoras en las condiciones de trabajo de la plantilla de más de 2.000 empleados fijos y otros tantos temporales contratados a través de ETT. El objetivo de la representación de la plantilla es firmar un pacto antes de que acabe el año.

Tras meses de negociaciones entre finales de 2017 y principios de 2018, la dirección decidió cerrar la puerta a un nuevo convenio y vinculó a la plantilla al sectorial de la logística de la Comunidad de Madrid, que implicaba un empeoramiento significativo de las condiciones vinculado a aspectos como el salario, algunos complementos y también a las coberturas para las bajas médicas. En un primer momento, con las jornadas de huelga de aquel mes de marzo, el objetivo es que la compañía diera marcha atrás y se sentara a negociar un nuevo marco de relaciones. Posteriormente, ante la cerrazón de la multinacional, se centraron en que al menos se modificaran algunas de las cláusulas del sectorial para mejorarlo. Y ese sigue siendo su propósito.

Imagen de un almacén logístico de Amazon.

En las últimas semanas se está manteniendo una negociación entre la representación de los trabajadores, con CCOO y CGT como sindicatos destacados, y la dirección para cerrar de una vez este enfrentamiento y lograr la paz social. Es a lo que les conminó el juez de lo mercantil de Madrid que debe decidir sobre la demanda interpuesta por la primera por la modificación unilateral de las condiciones de trabajo. Después de varios retrasos para intentar negociar, lanzó un ‘ultimátum’ a finales del año pasado: debían ponerse de acuerdo. Pero llegó la pandemia y todo se paralizó

El impacto del coronavirus en los centros logísticos del gigante, entre ellos el de San Fernando de Henares, fue el que centró todas las conversaciones a partir de ese momento. De hecho, desde las organizaciones sociales hubo un pulso a la compañía fundada por Jeff Bezos ante lo que ellos entendían como falta de medidas de seguridad para proteger a los empleados de contagiarse. Esa pugna desembocó en una mediación de la Inspección de Trabajo, tras lo cual la empresa mejoró de manera notable todo el despliegue de medidas, según confirmaban los propios sindicatos.

Las posiciones aún siguen alejadas y desde la dirección de la compañía no ha habido intención de dar su brazo a torcer. Los puntos claves tienen que ver con aspectos como el complemento de incapacidad temporal y otros que fueron retocados a la baja por el nuevo convenio. De hecho, durante los últimos meses se han tomado decisiones para recortar alguna prestación que se había implantado durante la pandemia del coronavirus. En junio decidió extender la retirada del llamado ‘plus Covid’ que entregó a su plantilla por haber acudido a trabajar a sus almacenes durante el periodo más duro de la crisis sanitaria. En total eran 2 euros por hora, es decir, 290 euros mensuales.

El arma de los sindicatos en este tira y afloja es la demanda en los tribunales. Después de que la CGT retirara la suya, todo se ha centrado en la de CCOO. Por tanto, por ahora se descartan las movilizaciones y las huelgas, como sí sucediera hace más de dos años. En otros países donde Amazon tiene una mayor conflictividad laboral sí que se han vivido paros en algunos de los centros. Es el caso de Alemania, donde empleados de centros de ciudades como Leipzig o Werne se declararon en huelga durante lo que se conoce como el Prime Day (una jornada de descuentos especiales celebrada el pasado mes de octubre por la compañía), liderados por el beligerante sindicato Verdi.

Con el negocio desatado

Todos estos movimientos de la ‘eterna’ partida de ajedrez entre la empresa y los sindicatos en Amazon se dan en unas semanas que son críticas para todo el ejercicio operativo de la compañía. La razón es que la campaña navideña concentra un porcentaje relevante de todas las ventas y los centros logísticos están a pleno rendimiento por el fuerte incremento de las compras de los clientes. Ya en el pasado se utilizó este periodo precisamente para tratar de presionar a la dirección con paros que finalmente tuvieron un efecto muy limitado por lo que las organizaciones entendían como “fontanería logística” de la multinacional, es decir, el desvío de paquetes a otros centros del norte de España y el sur de Francia.

En cuanto a números, la filial de centros logísticos de Amazon no ha hecho más que crecer en los últimos años. El ejercicio 2019, último con números cerrados, lo cerró con una plantilla de más de 4.200 contratados de manera directa y varios miles a través de ETT. El sueldo bruto medio es de 26.000 euros para toda la plantilla, aunque en esta plantilla se incluyen los mandos intermedios y los directivos. Estos operarios ingresaron de media 21.600. Debido a que registra todo a través de una sucursal de la matriz luxemburguesa, que no tiene obligación de reportar cuentas, el negocio completo de todo el grupo es una incógnita. La publicación E-Show Magazine, especializada en comercio electrónico, fijó hace unos días que el año pasado su facturación global fue de algo más de 7.500 millones.

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