Coronavirus

La primera mitad de 2020 sufrió la mayor reducción de emisiones desde 1900

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Primera modificación:

Un reciente estudio revela los efectos de la pandemia en el nivel de emisiones de CO2. La información obtenida casi en tiempo real de varios sectores contaminantes, muestra un descenso en emisiones de CO2 en la primera mitad del año del 8,8 %. Sin embargo, las reaperturas progresivas a partir de junio hicieron que esa cifra se redujera al 6,5 % en los primeros ocho meses de 2020 comparado con el año pasado.

El resultado del estudio muestra un descenso global de las emisiones del 6,5%, una cifra que varía mucho por país. En España, uno de los países estudiados con un mayor descenso relativo, la diferencia con 2019 fue del 17,2%, sobre todo por la bajada en la producción de energía y en el uso del transporte terrestre, que son los dos sectores con las mayores caídas en emisiones de CO2 a nivel global.

En niveles absolutos, la pandemia en Estados Unidos hizo que, aunque las emisiones solo decrecieron en un 12,9 %, esta bajada representa el 30 % del total de las toneladas de CO2 que se dejaron de emitir.

El mundo vio una reducción global del 6,5% de sus emisiones entre enero y agosto de 2020
El mundo vio una reducción global del 6,5% de sus emisiones entre enero y agosto de 2020 © France 24

Esta reducción en las emisiones es la mayor registrada desde el año 1900 y supera al descenso que hubo durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión del 29, la Segunda Guerra Mundial o la de la crisis financiera de 2008.

La primera mitad de 2020 vio la mayor caída de emisiones desde 1900
La primera mitad de 2020 vio la mayor caída de emisiones desde 1900 © France 24

Sin embargo, como ya mostraba un primer estudio global sobre este mismo tema, las emisiones vuelven a subir rápidamente a medida que las restricciones se van relajando. De hecho, la información revela que en China las emisiones en mayo de 2020 excedieron a las del mismo mes en 2019 en un 5,4 %.

El informe concluye que para lograr reducciones que deriven en cambios reales en cuanto a la contribución del ser humano al calentamiento global se necesitan transformaciones estructurales en la producción de energía, una transición hacia el transporte terrestre que no dependa de combustibles fósiles y la construcción de edificios que sean eficientes energéticamente.

La Gran Barrera de Coral de Australia, en peligro por el calentamiento de las aguas

La Gran Barrera de Coral, que mide 2.300 kilómetros, está en un momento crítico. El calentamiento de las aguas hace que los eventos de blanqueamiento del coral, un fenómeno letal para estos animales, sean cada vez más comunes. El arrecife australiano ya ha perdido más de la mitad de sus corales en los últimos 30 años y, según los expertos, si seguimos en la misma trayectoria, es posible que el ecosistema ya no sea capaz de regenerarse. 

Terry Hughes, del Centro de Excelencia para el Estudio de Arrecifes de Coral, asegura que en el último estudio realizado “medimos no solo la cobertura de los corales, sino sus tamaños. Y vimos que hay menos corales grandes, menos medianos y menos pequeños. Y eso quiere decir que la resiliencia del arrecife, su capacidad para recuperarse de los recurrentes eventos de blanqueamiento, está en riesgo (…) La trayectoria es bastante acelerada y creemos que esta seguirá en las décadas futuras si sigue escalando el calentamiento global”.

Para los científicos, el calentamiento global es la causa innegable de la desaparición de los corales que, recordemos, albergan a casi el 25 % de las especies marinas del planeta, a pesar de que solo representan el 1 % de la superficie de los océanos. Ellos piden que se tomen acciones urgentes que frenen la emisión de gases de efecto invernadero que contribuyen al aumento de las temperaturas ya que, según ellos, es la única manera de salvaguardar el arrecife de coral más grande del mundo.

Una dieta basada en el planeta para preservar la biodiversidad

Aprovechando el Día Mundial de la Alimentación que se celebra anualmente el 16 de octubre, WWF publicó un informe en el que recomiendan que cambiemos nuestra dieta a una que incluya más vegetales y granos y menos productos derivados de los animales. 

El 50% de la superficie de la tierra está ocupada por la agricultura y la ganadería, que suponen el principal motor de pérdida de biodiversidad del planeta, y la producción de alimentos es responsable del 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El documento además nos anima a elegir comida no procesada, que tendrá una huella de carbono menor y, si es posible, consumir productos locales y de temporada, que no hayan tenido que viajar miles de kilómetros para estar en las cocinas o que no requieran de químicos o de agricultura intensiva para su cultivo.

Sin embargo, un cambio en la dieta no será suficiente por sí solo y tiene que venir de la mano de prácticas de producción más sostenibles y esfuerzos para minimizar la pérdida y desperdicio de alimentos.

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