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La ‘vía púrpura’ de Biden: la opción para que su plan de estímulo eluda el bloqueo

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La victoria del demócrata Joe Biden en Estados Unidos ha despejado algo el horizonte para que el país pueda aprobar su segundo plan de estímulo contra la crisis generada por el coronavirus. Sin embargo, los nubarrones persisten y pueden poner todavía trabas a la nueva Administración sacarlo adelante. La clave está en cómo quede configurado finalmente el Congreso. Por el momento, el Estado de Georgia se ha visto obligado a convocar unas elecciones extraordinarias el próximo 5 de enero que servirán para dilucidar quién se queda con sus dos escaños en el Senado (una de las dos cámaras que lo conforman). La ley obliga a celebrar esa nueva votación al no haber alcanzado ninguno de los dos candidato a las presidenciales el 50% de los apoyos en ese territorio. Además, tampoco se conoce aún el ganador de varias decenas de escaños en la Cámara de Representantes (la otra), donde los demócratas mantienen el control, pero con menos apoyos.

Los mercados dan por hecho que si los demócratas no cuentan con una mayoría suficientemente holgada o pierden de nuevo el Senado, será difícil que los legisladores se pongan de acuerdo en una ayuda ambiciosa para atajar los efectos de la pandemia, tal y como ha sucedido en los últimos meses. Es por ello que se habla de la ‘vía púrpura’ de Biden (color que se obtendría de mezclar el azul de los demócratas con el rojo que encarnan los republicanos), es decir, de una solución casi salomónica que permitiría al presidente electo, muy curtido en negociaciones complicadas y en conseguir acuerdos con sus rivales, lograrse los apoyos de los republicanos más moderados una vez acceda al cargo.

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Esa vía podría conjugar la apuesta que ambos partidos hacen por un aumento de la inversión en infraestructuras -uno de los pocos temas en los que sus recetas convergen- con políticas de competencia estrictas y enfoques que pongan en valor la descarbonización de la economía, un planteamiento que atraería a los republicanos moderados. “Probablemente no hay un demócrata mejor equipado que Joe Biden para lidiar con un Congreso dividido y hacer tratos en esa línea. Aún así, este es un camino estrecho, dada la polarización de la base de cada partido. Si se bloquea la avenida centrista, el resultado puede ser una parálisis política”, apunta Gilles Moëc, economista jefe de la gestora francesa AXA IM.

Con Trump empeñado en no reconocer la victoria de su rival, es de prever que no habrá cooperación alguna por parte de la Casa Blanca en el periodo de transición que se abre hasta el próximo 20 de enero, cuando Biden tomará posesión de su cargo, lo que puede suponer un obstáculo ‘extra’ a la hora de sellar acuerdos. Esty Dwek, responsable de estrategia global de mercado en Natixis IM no espera, sin embargo, que las maniobras de Trump “cambien el resultado final” y anticipa un plan de estímulo fiscal de 1 a 1,5 billones de dólares, si bien y, precisamente por lo anterior, duda de que pueda ser aprobado este año ante la desconexión entre ambos partidos. 

Una división que los mercados pueden tomar como ‘positiva’

“Es más probable que el importe del mismo se acerque más al billón de dólares que proponía el Gobierno Trump, que a los 2,4 billones exigidos por la líder Demócrata de la Casa de Representantes, Nancy Pelosi, en sus negociaciones recientes”, apostilla Juan José Fernández-Figares, responsable de Análisis de Link Securitites. Precisamente por ello, la experta de Natixis cree también que esta coyuntura obligará a Biden a elegir “un gabinete centrista” y, al mismo tiempo, tampoco podrá emprender el programa fiscal y de regulación en los términos expuestos en la campaña.

Desde este punto de vista los mercados interpretarán como positiva la división existente en el Congreso. Por ahora, el mercado de valores ha acogido con satisfacción el resultado, esperando que los habituales “controles y equilibrios” en el sistema institucional de EEUU limen los aspectos más perjudiciales para los beneficios corporativos de la agenda económica de los demócratas, como los que tienen que ver con revertir el impulso de desregulación de Trump y los recortes de impuestos o la imposición de tasas a las compañías tecnológicas. 

Además, el actual líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, que probablemente revalide su mandato, ha señalado que podría ser aprobado el plan de estímulo fiscal antes de fin de año, tal y como recuerdan desde la consultora de análisis de mercados MacroYield. Ha asegurado, de hecho, que esa será su prioridad número uno una vez se reabran las sesiones en el Senado y ha mostrado algún acercamiento a las posturas demócratas, como las ayudas a los gobiernos estatales y locales. “Las estimaciones apuntan a que los republicanos podrían plantear un paquete de hasta 1 billón de euros, ante el empeoramiento de los datos de la pandemia”, añaden. 

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