Salud

Los españoles se muestran más reticentes a vacunarse contra la covid

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La carrera para conseguir una vacuna contra la covid-19 se ha convertido en el mayor reto reciente de los científicos para dar una respuesta a una enfermedad que ha infectado a 65,5 millones de personas y ha matado a 1,5 millones en todo el planeta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Unas líneas de trabajo que en menos de un año, el primer caso de contagio se produjo el 17 de noviembre de 2019 en China, que han conseguido que las vacunas ya estén a punto de usarse y haya hasta trece proyectos de vacuna estén en fase 3, es decir, se estén probando ya en ensayos clínicos con humanos. A pesar de la rapidez de las investigaciones y de los buenos resultados que están ofreciendo, las dudas sobre su eficacia no solo permanecen sino que aumentan: el ‘sí’ de los españoles a vacunarse ha bajado casi ocho puntos (7,7) en menos de 60 días, según los estudios realizados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El instituto dirigido por José Luis Tezanos ha preguntado tres veces sobre que harían los ciudadanos si tuvieran la vacuna en los barómetros de octubre y noviembre y en la segunda parte de una encuesta monográfica sobre la covid. En la primera foto fija mensual, publicada el 15 de octubre, cuatro de cada diez ciudadanos contestaron de forma afirmativa a ponerse la vacuna de forma inmediata; un mes más tarde, el 18 de noviembre, el apoyo al ‘sí’ rotundo perdía un 3,4% y se situaba en el 36,8% de la población. El viernes, esa convicción bajo 4,3 puntos hasta situarse en el 32,5%, algo menos de un tercio de la población.

Además, más de la mitad de los españoles (un 55%) afirma que prefiere esperar a ver qué pasa con las primeros ciudadanos que sean protegidos para tomar una decisión. «Es llamativo que todo el mundo quiere acabar con la pandemia pero que haya gente que tenga reticencias. Las posibilidades de ponerte malo por la covid es mucho mayor que las opciones de ponerte malo por la vacuna. Al final es un miedo irracional», apunta Javier Díez, director del Área de Vacunas de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (Fisabio) de la Comunidad Valenciana. «Si no nos vacunamos, ¿cuál es la alternativa? ¿Seguir como estamos, con los ingresos en las UCI, con el dolor, los fallecimientos y la situación económica dramática?», se pregunta Amós García, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). «El peor efecto que puede tener la vacuna sería no ponérsela», remacha.

Los dos expertos señalan que es necesario realizar un trabajo pedagógico para acabar con esos temores ante la vacuna, cuyos progresos y contratiempos han sido retransmitidos casi en directo. «Los problemas que ha habido en los ensayos son los normales», explica el doctor Díez, que ha participado en más de 40 ensayos y que ha visto cómo se detenían algunos por efectos secundarios «no esperados». «Es lo que pasó con AstraZenaca con el caso de mielitis transversa. Se analiza y se estudia por comités independientes y se continúa. Hay total seguridad», recalca. «Hay que poner en valor esta seguridad y la velocidad. Estamos ante un hito histórico sanitario y de la ciencia», añade el doctor García.

Para eliminar los resquemores en un país «claramente provacuna» como España, los expertos abogan porque los responsables de sanidad pública envíen a la población mensajes claros sobre las bondades de estos productos sanitarios. «Tenemos que hacer un trabajo pedagógico importante, solido y cohesionado para despejar dudas», apunta el presidente de AEV. Al igual que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, se muestra contrario de la obligatoriedad en la vacunación porque puede generar todo lo contrario, un rechazo a la iniciativa. «Educando a la gente no va a hacer falta hacerla obligatoria», indica el investigador de Fisabio.

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