Negocio

Los Hidalgo se repartieron 28 millones de dividendo tras el pacto con Iberia

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Diciembre de 2019. Todo eran alegrías en el seno del grupo turístico español Globalia. Se cerraba un año récord para el turismo y con él llegaba una lluvia de millones. La compañía repartía entre sus accionistas, es decir, la familia Hidalgo, un total de 28 millones de euros en un dividendo extraordinario con cargo a reservas de libre disposición. Era apenas un mes después de estampar la firma en el principio de acuerdo para vender Air Europa a Iberia por 1.000 millones de euros, un precio especialmente alto. Tres meses después de que la cúpula recibiera ese aguinaldo navideño estalló la pandemia global del coronavirus. El sector turístico implosionó por las restricciones a la movilidad y el grupo, con una deuda relativamente alta, se lanzó a los brazos del Estado y pidió finalmente sendos rescates para la aerolínea y el negocio de agencia de viajes.

El grupo no había desvelado en público hasta ahora cómo fue la remuneración de los accionistas del grupo, controlado por su fundador y presidente, Juan José Hidalgo (51%), y donde también se encuentra Javier Hidalgo y sus dos hermanas. Ahora en las cuentas recién presentadas en el Registro Mercantil, y consultadas por La Información, da noticia de ello. En marzo de 2019 repartió 6 millones de euros a cuenta de los beneficios de la sociedad holding Globalia Corporación Empresarial. Dos meses después repitió la operación con otros 6 millones a cargo de las reservas. Pero la ‘traca final’ llegó en diciembre: 28 millones de las reservas. En total 40 millones de euros entre todos ellos. A esto hay que sumar los 6,14 millones abonados (un 10% más que un año antes) a la alta dirección, liderada por el propio Javier Hidalgo como CEO, entre remuneraciones y dietas.

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Esos ‘bonus’ aprobados por la cúpula del grupo de los Hidalgo, junto con los importantes ajustes de valoración de varias de las filiales, mermaron las reservas, que se redujeron a un tercio de su nivel de 2018. Sucedió en un año, el 2019, en el que la actividad turística estuvo en niveles históricamente altos. Aún no se han presentado las cuentas anuales consolidadas, pero los números fueron especialmente favorables para todo el grupo. Y eso se percibe en los dividendos que recibió la sociedad holding del resto de compañías del grupo: 115 millones de euros de beneficios repartidos frente a los 22 millones de 2018. 

Tres meses después de esa lluvia de millones, en marzo de 2020, estalló la pandemia del coronavirus y todo se desmoronó. No sólo el negocio del grupo, que se desplomó por las restricciones a la movilidad en los principales mercados del grupo. También porque las dos operaciones de venta de sendas filiales, con las que los Hidalgo ponían broche de oro, se quedaron en el aire. La primera fue la de la fusión de la división de agencias de Viajes (Halcón) con la de Barceló (Avoris). La CNMC dio luz verde y ambos grupos dieron su beneplácito tras la ‘due diligence’. Pero, “dadas las circunstancias actuales provocadas por la pandemia, ambas partes se han dado un tiempo para volver a analizar la viabilidad de la operación”. La segunda es la de Air Europa a Iberia. Esta también se puso en revisión por parte de IAG, al entender que el precio a pagar debía ser muy inferior a los 1.000 millones pactados por el impacto de la Covid-19.

Seis meses después de que se firmara ese ‘superdividendo’ por parte de la familia Hidalgo, el presidente lanzó un SOS en toda regla en la cumbre organizada por la patronal española. Juan José Hidalgo no se anduvo por las ramas ese mes de junio: “Estamos secos, no tenemos un duro”. Después de semanas de muchos rumores, el empresario miró por primera vez en público al Gobierno: “Por nosotros mismos es imposible que podamos salir adelante, así que tienen que echarnos una mano forzosamente; en mi grupo de empresas, que está saneado, no podemos continuar si no ingresamos”. “Si no hay ayudas como las europeas, vamos a durar un telediario”, argumentó. Cuatro meses después, en noviembre, el Gobierno formalizó el rescate a Air Europa con dos préstamos de 475 millones de euros a devolver en 2026 a través del flamante fondo público de 10.000 millones para empresas en problemas.

La deuda y el negocio

A falta de saber toda la fotografía global, la sociedad holding cabecera de todo el grupo no estaba en una situación especialmente cómoda en lo financiero en el año 2019, pese a todo. Contaba con 43 millones de euros de efectivo  y fondos propios de 154 millones. Pero, en el otro lado la deuda con entidades de crédito se había disparado y (casi el doble hasta los 87 millones) con unos plazos de pago relativamente estrechos. Con este pasivo, y el de las diferentes divisiones, se llegó al estallido de la crisis. Hasta ahora no se habían compartido datos en público del grupo no cotizado. Ahora sí que lo hace, al menos, hasta el arranque del verano.

En concreto, el importe neto de la cifra de negocios de los últimos cinco meses -es decir, desde febrero- se había desplomado un 48% lo que le llevó a una suspensión temporal de empleo del 86% de la plantilla. Pactó con proveedores aplazamientos por casi 35 millones de euros y se solicitó la financiación con garantía del Instituto de Crédito Oficial (ICO) de 141 millones de euros. A partir de julio, según relata, se fue reanudando la actividad, pero no se especifica cuáles son las previsiones de pérdidas para el ejercicio completo 2020. Se estima que los ‘números rojos’ serán de varios cientos de millones de euros. Esta bajada del negocio, junto con la entrada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) en el consejo de administración, obligará a una serie de recortes laborales importantes en Air Europa y Halcón Viajes, para así poder resucitar sendas ventas a IAG y Barceló.

La mano de Hacienda

Pero el rescate, tanto a la aerolínea como a la división de viajes, no ha sido el único balón de oxígeno del Gobierno en este año 2020 tras el frenesí del anterior. Tal y como desveló La Información, la compañía logró frenar una sanción millonaria de la Agencia Tributaria con el respaldo del propio Estado. Se trata de más de 20 millones de euros , cuyo abono ha sido suspendido cautelarmente con el beneplácito de la Abogacía del Estado, que con su silencio ha contribuido a que se dé luz verde por parte de la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional.

Ahora, con el salvavidas del Estado asegurado en Air Europa -y la venta a IAG todavía en el aire- y con la negociación abierta en Halcón Viajes, el grupo trata de ‘salvar los muebles’, cerrar definitivamente las ventas de activos y sobrevivir. Lo harán después de haber estado al borde del precipicio sólo tres meses después de ingresar un ‘superdividendo’ de hasta 40 millones de euros en aquel ahora lejano año 2019.

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