Cultura

«Me propuse el reto de arrancar una sonrisa a los posibles lectores»

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. De ameno, muy curioso y original se podría calificar el 22º libro de Ismael Ramos Jiménez (Granada, 1971) que lleva por título ‘Bestiario de claustros docentes’ (Ed. Punto Rojo) con ilustraciones de César Pigino, y que es definido por el propio autor como «juguete satírico ilustrado?». Un libro fraguado «a fuego lento» cuya finalidad no es otra que «homenajear a los docentes, divertir y, llegado el caso, invitar a reflexionar sobre cómo somos o cómo nos ven a quienes cada día ‘actuamos’ en el aula». Ismael fue cocinero antes que fraile, pues trabajó durante bastante tiempo en el área de selección de personal de una gran empresa donde aprendió a conocer y a valorar los diversos roles que las personas, en determinadas circunstancias, suelen adoptar.

«Ese aprendizaje lo apliqué en diferentes ocasiones en los centros educativos en los que he trabajado: la escuela es un excelente escenario donde conocer a personas de todo tipo», explica este autor antes de añadir que, «en absoluto, el título del libro conlleva un matiz peyorativo, antes al contrario. Al igual que pretendían los códices medievales, quiero mostrar a seres extraordinarios que todo el mundo debe conocer, aunque en ocasiones se haga desde una perspectiva satírica. Por otra parte, el título encierra un juego de palabras con el término ‘claustro’ que nos retrotrae a los espacios de los monasterios medievales, en cuyos capiteles aparecían seres fantásticos».

Aclara que se ha divertido «jugando» a analizar perfiles de docentes, pero jamás a personas concretas, y que ha sido una suerte de pasatiempo, movido por la simpatía que me despiertan mis colegas. Sus libros anteriores, casi todos son de carácter científico o académico. El penúltimo es un estudio crítico del epistolario entre Manuel de Falla y Ángel Barrios, por lo que reconoce que le apetecía «hacer una obra diferente, un homenaje a los docentes y, sobre todo, me propuse un reto: intentar arrancar una sonrisa a los posibles lectores, tan necesaria en estos momentos». Libro que, salvo error en el cómputo, está dedicado a 63 personas, con su nombre y apellidos, y en algunos casos con sus apodos o entrecomillados como es el caso de Miguel Arnas, el portador de la antorcha’, María Simón ‘Esencia de unicornio’ o Clara Inés López Rodríguez, a la que califica como mi profesora unicornio favorita». Ello lo justifica por tratarse de un libro coral y por tratarse de personas que han dejado «una huella indeleble en mi vida, empezando por don Pascasio, el maestro que me enseñó a leer, a escribir y a evitar algún que otro merecido cogotazo, y acabando con Clara Inés López, mi esposa y compañera de vida, además de ser un modelo docente a imitar. Y aquí soy absolutamente objetivo». El libro se inicia con la convocatoria de claustro ordinario realizada por la directora que sirve a modo de justificación y lamento pues echa en falta aquellas reuniones de este órgano colegiado «cuando tenía carácter de foro, de debate y decisión» mientras que actualmente son esencialmente informativos y consultivos. En las 72 páginas –las siguientes van en blanco para que los lectores incluyan sus notas claustrales– traza quince siluetas siendo la primera la del Príncipe destronado que ya ha pasado por un cargo directivo, seguida del Pasacolegui, siempre eufórico; Jano Brifronte, peligrosa y metamorofoseante; Testotera y sus dos registros érotico-insinuatorio-porsialgocae y pornohistrionismo; Togado o Aranzadi docente con el que muchos identifican al autor por aquello de haber estudiado Derecho.

Igualmente con Pansofo pluscuansuperlativo que siempre anda encantado de conocerse; Tizones, el agujero negro para cualquier proyecto o propuesta de cambio; Sísifo, maestro en la detección y formulación de problemas; Big ‘Renfield’ brother/sister, el talibán de la norma; Zahorí o místico, del que no se sabe cuándo llegó, especie de holandés errante; Compañero, así denominado por dirigirse a todo el mundo con este vocativo antes de pedir algún favor; o Sudokus que acapara y gestiona la prensa escrita (cuando la hay).

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