Nace Enrico Caruso, el más grande tenor que jamás haya existido

Nace Enrico Caruso, el más grande tenor que jamás haya existido

Hubo un tiempo en Estados Unidos, a principios del siglo pasado, en el que el disco más vendido de todos los tiempos fue el del tenor de ópera Enrico Caruso interpretando «Vesti la giubba» de Pagliacci. Ese disco de 78 r.p.m. fue el primero que se vendió por un millón en la historia de Estados Unidos, y a un precio que superaba el de algunas entradas para una actuación de Caruso en directo. En épocas más recientes, algunas estrellas del mundo de la ópera han pasado a alcanzar cierta popularidad: Plácido Domingo, José Carrera y Luciano Pavarotti, actuando como «los tres tenores», son los más exitosos que se me ocurren. Sin embargo, se necesitarían 300 tenores de su talla para igualar el impacto cultural de Enrico Caruso. Enrico Caruso, el tenor de ópera más famoso de la historia y el mayor artista discográfico de principios del siglo XX, nació en Nápoles (Italia) un día como hoy de 1873. Enrico Caruso alcanzó la mayoría de edad durante una verdadera edad de oro para la ópera italiana, ya que compositores como Pietro Mascagni, Giacomo Puccini y Ruggero Leoncavallo estaban escribiendo una parte importante del repertorio básico del siglo siguiente: Cavalleria rusticana, Tosca y la mencionada Pagliacci.

El director de orquesta para su debut en La Scala como Rodolfo en La bohème fue el gran Arturo Toscanini, un hombre con el que actuaría cientos de veces más durante los siguientes 20 años, pero a miles de kilómetros de distancia, en Nueva York. Caruso había actuado en teatros de ópera desde San Petersburgo hasta Buenos Aires antes de realizar su primera visita a Estados Unidos en 1903. Regresó al año siguiente y convirtió la Ópera Metropolitana de Nueva York en su sede durante el resto de su carrera profesional. Ese mismo año, realizó su primera grabación para la Victor Talking-Machine Company (posteriormente RCA Victor). A lo largo de la siguiente década y media, Caruso grabó partituras de arias de tres y cuatro minutos de duración, la mayor duración que podía caber en un disco de 78 rpm. A estas grabaciones se les atribuye no sólo el establecimiento del sello «His Master’s Voice» de Victor como el más reconocido del mundo, sino también el impulso al crecimiento de la industria discográfica en su conjunto. Tras una larga enfermedad, Enrico Caruso murió el 2 de agosto de 1921 en su Nápoles natal, no muy lejos de donde había nacido ese día 48 años antes.

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