Cultura

Pasión por la ‘influencer’ María Antonieta

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Con más de dos siglos en sus suelas, privado de su pareja, un ajado zapato de María Antonieta genera mucho más interés y multiplica por mucho el precio de los carísimos y archifamosos ‘manolos’ de Blahnik o los ‘stilettos’ Louboutin de flamígera suela roja. Un anónimo coleccionista privado se ha hecho por 43.750 euros con un solitario zapato de seda y piel que perteneció a María Antonieta, la reina francesa guillotinada el 16 de octubre de 1793, a los 37 años, bajo el clamor y el ardor revolucionario. Una ‘influencer’, diríamos hoy, cuyo elegante estilo sigue generando pasiones.

El zapato se subastó el domingo en Versalles y se adjudicó en más de cuatro veces su precio de salida, según confirmó la casa de pujas Osenat. Su estimación inicial, de entre 8.000 y 10.000 euros, se disparó gracias al «gran interés de coleccionistas internacionales».

El regio zapato tiene el empeine forrado de seda, en el tercio de la parte delantera, y con piel de cabritilla en los tres cuartos de la parte trasera. Con suela de cuero, tiene un detalle sobre el empeine, con cuatro cintas plisadas superpuestas. La parte de la puntera está deshilachada, tiene manchas que delatan su antigüedad y la seda ha perdido en buena parte su brillo original, lo que no desanimó a los muchos coleccionistas que pujaron por él.

El centenario escarpín mide apenas 22,5 centímetros de largo, lo que equivale a la actual talla 36. El tacón de charol es de 4,7 centímetros de alto y está «recubierto de una capa de barniz gris». Luce una inscripción realizada con pluma en el talón en la que se lee «zapato de María Antonieta regalado al señor de Vosey».

De azarosa historia, la prenda procede de la familia de Charles Gilbert de Lachapelle, comisario general de la casa del rey Luis XVI, y que como él y la propia María Antonieta, fue guillotinado, en su caso en 1794. La esposa de Gilbert, Marie-Emilie Leschevin de Prévoisin, era una gran amiga de la primera dama de cámara de la reina, Madame Campan, y de ella debió recibirlo. Tras la muerte de Leschevin de Prévoisin en 1816, el zapato ha pertenecido a su familia hasta la subasta del pasado domingo.

Autenticidad demostrada

Los responsables de la casa de subastas aseguran que no hay ninguna duda de que el zapato fue de la reina de origen austríaco. Se desconoce eso sí, cómo se hizo el reparto y la suerte del zapato que completaba el par.

En la misma subasta se adjudicó por 27.500 euros a «una gran colección de Francia» un baúl de madera que fue guardarropa de María Antonieta antes de convertirse en reina. También esta pieza se remató de nuevo muy por encima de la estimación, que se había fijado en entre 6.000 y 8.000 euros. En mayo pasado otro baúl de la ‘suite’ de María Antonieta y una gran toalla empleada durante su coronación en 1774 se remataron también por 43.750 euros, otra prueba de la fascinación que sigue suscitando la reina guillotinada.

«María Antonieta es un personaje bastante mítico. Levanta una verdadera pasión en todo el mundo» confirma Jean-Christophe Chataignier, socio y director del departamento de Imperio y Memoria Histórica de la firma Osenat.

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