Política

Pedro Manuel Hernández López: «Con patente de “corso”»

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Con cien mentiras por banda y confinamiento en regla, no es España la que marcha
por buen camino y feliz, y va el presidente Sánchez, mintiendo alegre en la proa, con
los de Iglesias a un lado, al otro los de Garzón, y allá en el horizonte, la temida
Oposición…”

Evidentemente no son los primeros versos de la “Canción del pirata” de José de
Espronceda (1835), pero si la hubiera escrito en estos coronavíricos días de
alarmante confinamiento, seguro que a lo mejor hubiera comenzado su famoso poema
de esta guisa, ¡aunque claro está, muchísimo mejor, por supuesto! Y quizás hubiera
continuado, con sus famosas octavillas de rima consonante, versándolo tal que así:

“Que es Moncloa mi tesoro,

que es mi dios la mezquindad,

mi ley, el pacto y la trola,

mi única patria medrar.

Navega gobierno mío,

sin temor, que ni partido enemigo,

ni Casado ni Arrimadas,

tu rumbo a torcer alcanzan,

ni a derrocar tu esplendor.”

Para terminar de nuevo con el estribillo:

“Que es Moncloa mi tesoro,

que es mi dios la mezquindad,

mi ley, el pacto y la trola,

mi única patria… medrar”.

A nadie le va a extrañar que proclame a los “cuatro vientos” que el actual presidente
del Gobierno de España es –a todas luces y en pleno sentido de la palabra— un
auténtico “corsario”—independientemente de las disquisiciones etimológicas entre
corsario, pirata, bucanero, filibustero y demás “eros”. Como tal, tiene “patente de
corso”, concedida oficialmente por los “filibusteros” que le respaldan. Con ella viene
haciendo y deshaciendo todo, como y cuando le viene en gana: atacando a todos
aquellos que no le “bailen bien el agua”, conculcando derechos democráticamente
adquiridos, aboliendo prestaciones consolidadas, y mintiendo, sí, sobretodo mintiendo
compulsivamente “a troche y moche” a todos, e incluso a sí mismo, si fuera preciso y
necesario para el culto a su egolatría y desmesurada ambición de poder. Es una
cualidad que “va en su naturaleza” –como le respondió el escorpión a la rana al
clavarle su aguijón mientras esta lo transportaba en su espalda para cruzar el río sin
ahogarse— (Esopo, siglo VII a C.). Tiene “patente de corso” para seguir saqueando
las ya debilitadas arcas del Estado, derrochando cientos de miles de millones en
dudosos proyectos pseudosociales para mantener comprados a sus “amiguetes”
comunistas, a los bilduetarras y a los separatistas catalonios, y todo esto lo hace
siempre –como cantaban “Las madres del Cordero”, allá por los años 70 y con letra
de Moncho Alpuente– “a beneficio de los huérfanos, los huérfanos y de los pobres
de la capital” (Bis).

Como capitán “corsario”, Sánchez obliga al Gobierno a navegar impunemente, por los
océanos de los chanchullos, de las mentiras y de las felonías – siempre en beneficio
propio, en el de sus filibusteros compañeros y, cómo no, “a beneficio de los huérfanos,
los huérfanos y de los pobres de la capital” –sin miedo a que los ciclones de la
“Justicia”, de la “Prensa” y de los “Votos” le rectifiquen el rumbo y lo conduzcan a
puerto seguro donde conviven la libertad, la justicia, la ley y el orden legal y
democráticamente establecidos por la soberanía popular.

Como capitán “corsario”, tiene patente para –con medias verdades que no son ni
medias ni verdades, sino mentiras puras y duras—colarnos cínicamente y por
“decreto- dedo” al comunistabolivaríano y vicepresidente Iglesias en el CNI, sin estar
en posesión de la “Habilitación Personal de Seguridad” (HPS) pese al recelo y temor a
que EEUU, Marruecos e Israel no compartan información sensible tras su acceso.
Como beneficiario de “patente de corso” es capaz de “armar la de Dios es Cristo”
(discusión que motivó una airada polémica en el Concilio de Nicea, año 365) en el
seno del Gobierno, proponiendo la derogación de la Ley de la Reforma Laboral del PP
(2012), a pesar de que los ministros del PSOE – capitaneados por la vicepresidenta
económica, Nadia Calviño– dejan claro que no comparten el acuerdo firmado por el

grupo socialista con Unidas Podemos y Bildu. No se avergüenza de pactar y re-pactar
con todas las fuerzas separatistas la excarcelación de los presos etarras y golpistas;
no se avergüenza de aumentar la presión fiscal, camuflada como la “tasa de
reconstrucción”, ni de crear, a la par, una costosísima “renta mínima” patrocinada por
el binomio marxista-comunista de Iglesias-Garzón, aunque no mucho después, jure y
perjure, que él no ha pactado nada de nada o recurra a su lenguaraz portavoz y
ministro, Ábalos, gran demagogo y experto en el arte de confundir, negando ¡ hasta
seis veces seis!, lo anteriormente afirmado(ver el artículo publicado en este medio y
titulado “Señor Ábalos: ¿se merece España un Gobierno que le mienta?)

Pero, no debemos olvidar que todas estas medidas las toma, conscientemente, en
aras del bienestar social y por encima de todo lo humano y lo divino: “en beneficio de
los huérfanos, los huérfanos y de los pobres de la capital”.

Para evitar que este capitán “corsario” navegue a sus anchas –amparado por esa
patente de inmunidad legal que le otorgan los pactos con sus conmilitones—y siga
cometiendo los desmanes sociales, legales, económicos y sanitarios, a los que nos
tiene acostumbrados…Deseo que esa incipiente, pero ruidosa, “oposición” de la Calle
Vasco Núñez de Balboa (Madrid), en forma de “cacerolada” contra el Gobierno y de la
que se está contagiando “miméticamente” el resto de España, se vea reforzada por el
recién publicado “Manifiesto para la Resistencia Nacional” que aboga por la
formación de un Ejecutivo técnico y de gestión que solvente la crisis provocada
por el Covid-19 hasta que se celebren nuevas elecciones, y en el que se acusa al
Gobierno comunista y marxista de España de “negligencia criminal” en la gestión de
esta crisis sanitaria y económica en la que han primado “sus intereses políticos e
ideológicos” por encima del número de fallecidos y contagiados, y por la
incompetencia demostrada a la hora de proveer de test, mascarillas, material y
equipos de protección al personal sanitario.

No quiero terminar, sin antes, recalcar y afirmar en su favor que todo lo que está
haciendo el presidente Sánchez y su ejecutivo lo hacen, sin lugar a dudas:

“A beneficio de los huérfanos, los huérfanos

y de los pobres de la capital

los huérfanos, los huérfanos

y de los pobres de la capital”

Pedro Manuel Hernández López es licenciado en Medicina, Periodismo y ex senador
Autonómico del PP por Murcia.

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