Política

Pilar Eyre destripa sin maldad pero sin clemencia a la Infanta Sofía

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Ojo al parche. Para no dejar resquicio a la duda y que el lector tenga ante sí todos los elementos para juzgar, reproducimos aquí, textualmente, sin quitar o poner una coma, cómo se autodefinía hasta hace nada la autora de la noticia, que no es otra que la veterana, insumergible y persistente Pilar Eyre:

«Soy la típica señora mayor que quiere ir de chica joven: tejanos apretados, camisas estrechas y pelo largo, aunque luego en el trato juro que soy muy normal. Me gusta el vodka tonic, pasear por el bosque con mi perro y que llueva en las películas. Ah, sí, además soy periodista, escritora y he sido finalista del premio Planeta (¿mola, eh?) ¿Que qué voy a hacer aquí? Lo de siempre, hablar (mal) de los demás y también (peor) de mí misma».

Así encabezaba hasta hace unas semanas, cuando la revista ‘Lecturas’ remodeló el formato, la periodista Pilar Eyre ese blog titulado ‘No es por maldad‘ en el que esta semana destripa a la Infanta Sofía: «¡Siempre detrás de su hermana Leonor, princesa de Asturias!«.

Empieza duro Eyre, citando a la infanta Pilar, hermana de don Juan Carlos y a Alfonso, que era muy listo y cuando se le preguntaba qué iba a ser de mayor, respondía señalando con el pulgar a su hermano: “Rey, si se muere ese”.

Hace una disgresión por Gran Bretaña, citando a la princesa Margarita, hermana de la reina Isabel, quien llenó su vida vacía de frivolidad, alcohol y hombres; al príncipe Andrés, el hermano de Carlos, que frecuentaba prostitutas, y a Harry, el hermano menor de Guillermo, quien ha optado por la rebeldía.

«Las hermanas de Felipe, Elena y Cristina, a pesar de que estaban segunda y tercera en la línea de sucesión, han sido educadas como señoritas particulares y se han casado con quien les ha dado la gana».

Todo, tras una una frase que parece toda una declaración de intenciones: «¡El ingrato papel de los segundones en las monarquías hereditarias!».

Pero enseguida se mete en materia, que es la Infanta Sofía, y empieza a mezclar las cucharadas de miel con las de lejía.

Asegura Pilar Eyre que que la hija menor de Don Felipe y Doña Letizia habla tres idiomas según unos y seis, según otros.

«Baila, es muy deportista, juega al fútbol, participa en un grupo de teatro, le gusta mucho la ropa, que compra por internet, recibe una paga semanal de 30 euros, que se gasta en regalos y, mientras Leonor es como su padre, ella se parece a su madre, es curiosa, impulsiva y respondona».

«No se habla de que vaya a tener una educación especial, aunque su papel no es insignificante, ya que es la segunda en la línea de sucesión. Ni su padre, ni su abuelo, ni su bisabuelo español, ni su bisabuelo griego, fueron los primogénitos y, sin embargo, por diversos motivos, fueron reyes o casi reyes. Si le pasara algo a Leonor, Dios no lo quiera, ¡Sofía sería reina! ¿No merece esta posibilidad, por muy remota que sea, que se nos informe de su preparación?»

Tras admitir que sólo puede especular, Pilar Eyre continúa:

«Se habla de un año en el ejército, otro año en el extranjero… Es norma que las princesas reales no trabajen en empresas privadas, ¿pero y si una de las dos quieres ser abogada, arquitecta o, por qué no, periodista? Su bisabuelo Pablo de Grecia, fue mecánico y trabajó algunos años en una fábrica de automóviles en Inglaterra».

«Su abuela, la reina Sofía, es enfermera y ejerció como puericultora, como sus tías abuelas Margot y Pilar, que trabajó en el hospital de los Capuchos de Lisboa. Su tía Cristina cursó Ciencias Políticas; Elena, Magisterio; y a Felipe le hicieron unos estudios a medida en diversas facultades y academias militares».

«Letizia y el abuelo Jesús son periodistas; y la abuela Paloma, también enfermera».

Y termina preguntándose Eyre: «¿Tendría algo de extraño que Sofía se decantara por esta profesión, que aparece con tanta frecuencia en su tronco familiar?».

Aventurando que podría terminar siendo actriz.

Añade a eso un retrato de la adolescente, realmente trabajado: «una belleza moderna, boca grande, diastema entre los incisivos, ojos rasgados, nariz respingona muy poco borbónica, por suerte».

Vaticinando que se convertirá una mujer imponente.

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