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¿Por qué BBVA no se fusionará con Sabadell? La clave de la ruptura

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Primera fusión bancaria que queda en papel mojado. Desde que comenzase la crisis, varios han sido los organismos y las voces que han insistido en la necesidad de una consolidación financiera. Caixabank y Bankia fueron las que rompieron el hielo, después Liberbank y Unicaja… y las últimas, BBVA y Sabadell, han sido ahora las primeras en romper las negociaciones.

Así lo han comunicado ambas entidades a primera hora de este viernes, 27 de noviembre, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Llega, de esta forma, el fin de los contactos cuando solo habían pasado unos días desde el inicio de las ‘due dilligente’.

¿El motivo de la ruptura? Sabadell habría sido la primera en cerrar puertas, debido a las aspiraciones del BBVA, ya que no consideraba que el precio a pagar por la entidad de Carlos Torres fuera justo. En este sentido, el BBVA ha explicado este viernes que la ruptura de las conversaciones de fusión con el Banco Sabadell se ha debido a razones económicas exclusivamente, como el canje de acciones, y no al reparto de poder en la entidad fusionada.

Vista de una oficina de Bankia y otra de CaixaBank en el centro de L'Hospitalet (Barcelona)

Tal y como adelantó La Información, esta fusión se había encontrado con la oposición frontal de un dividido consejo de administración de BBVA en el que varias voces habían salido en contra del pago de una prima sobre la cotización de la catalana en una eventual operación. Algunos de los miembros del máximo órgano llegaron a considerar que, de realizarse la fusión, esta sería entendida como un “rescate”, algo que ha terminado con las conversaciones.

Pese a que ambas entidades llevaban algún tiempo considerando unir sus fuerzas, no fue hasta el pasado 16 de noviembre cuando se confirmaron los rumores de negociaciones, después de que el BBVA anunciara la venta de su filial estadounidense por 9.700 millones de euros, que le proporcionaría un excedente de capital de 300 puntos básicos, unos 8.500 millones de euros.

La entidad que preside Carlos Torres Vila dijo en varias ocasiones que no tenía ninguna prisa para invertir ese capital, que le daría “flexibilidad” y margen para invertir en los mercados donde operan, así como la posibilidad de elevar la retribución al accionista cuando el BCE levante su veto, en 2021.

Esta fusión hubiera generado un grupo financiero con más de 950.000 millones de euros en activos y un tamaño en España muy similar al que tendría la unión de CaixaBank y Bankia.

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