¿Qué debo hacer para dejar de ser entrometido y demasiado curioso en los asuntos de los demás, porque sufro de este hábito y quiero librarme de él? Quiero saber cómo dejar de ser así y cómo evitar cometer este error.

¿Qué debo hacer para dejar de ser entrometido y demasiado curioso en los asuntos de los demás, porque sufro de este hábito y quiero librarme de él? Quiero saber cómo dejar de ser así y cómo evitar cometer este error.

¿Qué debo hacer con respecto a ser entrometido y demasiado curioso sobre los asuntos de otras personas, porque sufro de este hábito y quiero deshacerme de él. Quiero saber cómo dejar de ser así y cómo evitar cometer este error.

Ser entrometido, o fisgón, es un deseo de conocer los secretos y asuntos personales de los demás, ya sea leyendo sobre ellos, o escuchando o hablando de ellos, directa o indirectamente.

El fisgón es algo malo, tanto desde el punto de vista espiritual como social.

Se supone que las personas deben respetar los asuntos secretos y privados de los demás, incluso dentro del círculo familiar. Por ejemplo, el padre o la madre no tienen derecho a abrir las cartas del hijo. El marido o la mujer no tienen derecho a hurgar en los bolsillos o cajones o papeles del cónyuge.

Nadie tiene derecho a escuchar palabras que no le corresponden. Podríamos llamar a esto «infidelidad de los oídos». Tampoco nadie tiene derecho a mirar en secreto lo que no debe ver. Todo esto es una especie de espionaje a los demás que no es propio de una persona espiritual…

El fisgoneo o la intromisión en los asuntos de los demás, sin embargo, puede hacerse abiertamente, y no necesariamente de forma furtiva.

Un ejemplo de esto sería una persona que agota a otra con preguntas sobre un asunto que es personal para esa otra persona, ¡y del que no quiere hablar! Sin embargo, la persona entrometida sigue atacándole con preguntas, quizás con mucho detalle, para intentar sacarle todo…

La persona entrometida puede decir, a modo de excusa, que tiene una relación estrecha con esa otra persona, o que quiere estar tranquila de que esa otra persona está bien.

Pero tener una relación estrecha con alguien sigue teniendo límites que no se deben traspasar. Del mismo modo, el deseo de estar tranquilo sobre alguien tiene sus límites. La búsqueda de información no se produce por la fuerza o la presión. Hay una gran diferencia entre una persona que quiere ser tranquilizada sobre alguien, y una persona que sólo quiere saber, y saberlo todo.

Por lo tanto, mi consejo es que no preguntes, o si notas una reticencia a responder en alguien a quien le has hecho una pregunta, o si lo encuentras poco dispuesto a elaborar más o entrar en todos los detalles de un asunto en particular, no lo presiones con más preguntas.

Una de las características de la persona entrometida o fisgona es su insistencia.

Sus amigos y conocidos suelen tratar de evitarle y evitar sus muchas preguntas y su curiosidad por conocer sus asuntos. Esto puede molestarle, y puede que se queje de ello, y ellos se avergüenzan de revelarle su carácter entrometido, y su reticencia a responder a sus preguntas.

La más embarazosa de las situaciones es cuando el entrometido se encuentra con un tímido.

La persona tímida no es capaz de detenerlo y puede ser incapaz de cambiar el curso de la conversación para evitar las preguntas intrusivas. Así, se ve acorralado y se avergüenza. ¡El entrometido ve esta vergüenza pero no le importa, porque quiere saber, y lo que es más, ¡incluso quiere saber las razones de esta vergüenza!

El individuo entrometido puede no contentarse con conocer los asuntos más íntimos de la persona que tiene delante, sino que incluso puede obligarle a revelar los secretos de otra persona!

No sólo le pregunta a esa persona por sus asuntos, sino que también le pregunta por los de otras personas. ¡Qué les dijo esa persona, y qué les respondió, qué hizo, qué sintió en tal o cual situación, cómo se comportó, y cuáles fueron sus opiniones, cuál fue su relación con la otra persona, y sobre sus familias, sus amigos y asuntos privados…!

De hecho, esto también puede llevar a confesiones de manera embarazosa…

Los sentidos del entrometido siempre parecen estar inquietos…

Su mirada nunca es firme, sino siempre descarada, nunca confiada, y está notablemente alerta. Lo mismo ocurre con su oído, y sus pies. Nunca está quieto, sino que siempre se desplaza, va de aquí para allá, mientras hace preguntas o escucha, o se abre paso en conversaciones que no le corresponden, y todo de la manera más indecorosa.

Puede entrometerse en relaciones que no tiene derecho a conocer, como las relaciones familiares extremadamente privadas, como las que se dan entre marido y mujer o entre amigos, sean hombres o mujeres, o puede tratarse de secretos relacionados con el trabajo que no deben ser revelados. Puede que él no gane nada personalmente con todo esto, y puede que sea incapaz de mantener en secreto lo que ha averiguado…

En cuanto a ti, en lo que se refiere a fisgonear, mi consejo es:

1. Acostúmbrate a respetar los asuntos personales de los demás, y confórmate con que todos los individuos tienen derecho a tener sus propios secretos privados que no tienen que contar ni siquiera a sus amigos más queridos, igual que tú mismo tienes tus propios secretos.

2. Pregúntate siempre: ¿qué me importa esto? Tengo algún derecho a inmiscuirme en él? Dígase esto a sí mismo, y se ahorrará la vergüenza de que otra persona se lo señale.

3. Ponga límites a la cercanía en sus relaciones con los demás.

4. Si al preguntar a alguien sobre un asunto que es personal para él o para otra persona, se encuentra con que no está dispuesto a responder, o si percibe una evasión o un intento de abandonar el tema, entonces no le presione más.

5. No intentes leer las cartas de otra persona, ni hurgar en sus libros o papeles, y si alguno de ellos cae en tus manos, muestra el debido respeto no intentando echar un vistazo a algo que no te incumbe.

6. Sé honesto y recto en todo lo que veas, oigas o toques.

7. Cuida de tus amigos y conocidos, para que no los pierdas por entrometerte en sus asuntos personales.

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