Negocio

Slim presiona al regulador brasileño y defiende su alianza con Telefónica en Oi

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El empresario Carlos Slim sabe que la partida de la compra del negocio móvil de Oi se va a librar en el terreno regulatorio. La transacción tiene ya el nombre de los probables compradores: América Móvil, su conglomerado de telecomunicaciones, Telefónica y TiM. Los otros tres rivales de la operadora en concurso de acreedores han hecho la mejor oferta, después de la ‘liebre’ que se presentó en el arranque. La clave estará en Anatel, el organismo regulador del sector de las telecos, y en el CADE, la ‘CNMC brasileña’. Por ello, el grupo del magnate mexicano ha sacado la primera artillería para presionar esta semana insistiendo en que el acuerdo cumple con la normativa. Se suma a la presión que ha ejercido el propio consejero delegado actual de la ‘vendedora’, Rodrigo Abreu: “Lo que realmente importa es el equilibrio del mercado y habrá equilibrio”.

En la presentación de resultados de esta semana, América Móvil ha querido señalar en el punto más delicado: los clientes. Todos los organismos reguladores que no ven con buenos ojos operaciones de concentración como este buscan la justificación en cómo afectará a la oferta del mercado y al servicio ofrecido a los suscriptores. La compañía, que opera en Brasil con la marca Claro, apunta a que el consorcio formado por los tres grupos es “el que mejor sirve a los intereses actuales de los clientes”. Y señala la “experiencia de largo plazo” en el mercado carioca; la capacidad de inversión e innovación técnica, y el cumplimiento con la regulación actual. 

La regulación empuja a Telefónica y su 'enemigo' Slim a pactar para comprar Oi

No hay que olvidar que en caso de que la compra salga adelante para los tres grupos, que han ofrecido más de 2.700 millones de euros en una segunda oferta lanzada a mediados del mes de agosto, se reducirá de cuatro a tres operadores, que pasarían a controlar la práctica totalidad del mercado actual. Oi tiene una cuota del mercado móvil del 16% frente al 23% de Telecom Italia; el 25% de Claro y el 33% de Telefónica. ¿Consecuencia? Entre los tres se repartirán casi el 97% de todos los clientes en el país.

Este proceso de consolidación en el mercado brasileño es el que tendrán que dilucidar los reguladores. Y el CEO de Oi no ha querido dejar pasar la oportunidad para poner el acento principalmente en el reparto equitativo que se va a producir gracias a la solución del consorcio a tres bandas. Insiste en que habrá un equilibrio de mercado y que, pese a que el proceso se antoja realmente complejo, involucra a las mayores empresas adquiriendo activos de una cuarta del mismo sector, algo que no debería ser tan problemático. Más allá de si piensan lo mismo quienes deben decidir, queda claro que el equipo ejecutivo de la operadora es totalmente partidario de que sean ellos. Aunque no son Abreu y su equipo los que deben decidir, pues la empresa se encuentra en un proceso de concurso de acreedores por lo que deberán ser la junta general que agrupa a éstos la que dé luz verde.

El CEO de Oi asegura que lo que realmente importa “es el equilibrio del mercado y tras la operación habrá equilibrio”

Todas las partes empiezan a jugar sus cartas. La cuenta atrás ha terminado, pero aún quedan muchos meses para el final definitivo de la operación. Según dejaron claro los directivos de América Móvil en la conferencia con analistas de este miércoles, está previsto que se cierre definitivamente la subasta en los últimos días de este año 2020. “Será a final del año”, aseguran. Pero desde que se designe comprador hasta que se concluya la transacción pasarán muchos meses más, no sólo por las autorizaciones de los reguladores sino también por el reparto de los activos y su integración en los respectivos grupos de Telefónica y sus socios.

Después de la propuesta que hicieron el pasado mes de agosto, y con la que se colocaron como claro favorito asegurándose el derecho de tanteo en el poco probable caso de que hubiera una oferta mayor, ya han comenzado los primeros contactos con los reguladores, tal y como reconocía el CEO de Oi. Según asegura la agencia de noticias Estado en el país carioca, Rodrigo Abreu aseguró que tanto la operadora presidida por José María Álvarez-Pallete como el resto quieren recortar los plazos y acercar lo máximo posible la autorización, que no se espera antes del verano del próximo año. “Los líderes de la propuesta ya comenzaron a interactuar con las agencias para acotar el proceso”, apuntó. 

Pallete Telefónica

Ventas pendientes

Mientras se dilucida la subasta en Oi, Telefónica sigue teniendo dos transacciones aún pendientes. Por un lado está la fracasada venta de El Salvador a Carlos Slim después de que el regulador impusiera duras condiciones por la concentración en el mercado del país. La operadora española no ha encontrado aún un sustituto. Sí lo encontró para la filial de Costa Rica tras la negativa ‘in extremis’ de Millicom, que ha desembocado en una batalla entre ambas partes en los tribunales. Se quedará con estos activos la división latinoamericana de Liberty. Sin embargo, después de casi tres meses, aún no se ha notificado al regulador de la competencia del país.

Estas eran operaciones que procedían de una venta que se produjo en los primeros meses del pasado año 2019, antes de que Álvarez-Pallete presentara el plan de acción en noviembre. Un plan que contempla la salida progresiva del territorio latinoamericano con una venta parcial o total de todos los activos. Ya ha llevado a cabo el ‘spin off’ operativo y ha ido avanzando en los trámites societarios. La sociedad holding de todo Hispam, que tiene sede en España, ha sido convertida recientemente en sociedad anónima.

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