Política

Victor Entrialgo De Castro: «Un soplo»

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La vida pasa rápido. Como un suspiro. Parece que fue ayer cuando andábamos en pantalones cortos. La vida no es sencilla pero es simple. Depende de que exista o no el soplo de salud, ese aliento vital del que hablaba Bergson. A partir de esa fuerza primera lo demás es de regalo. Y cuando falta ese soplo vital no hay nada. O muy poco.

Pero mientras sopla dentro el suspiro ese, “el vital”, el que nos lleva a acometer empresas y negocios, a presentar una moción de censura con diputados y partidos de canto o mirando para otro lado, a salir en bicicleta o cruzar a la terraza del bar o llegarse a la confitería. Aún con el incordio de mascarillas y limitaciones, uno no se da cuenta de lo mucho que tenemos delante. No es fácil valorarlo. Porque es mucho. Para que te hagas una idea.

Cuando disfrutamos de la vida, en esos momentos que que los matrimonios se quieren incluso cuando se odian, incluso cuando la moción de censura no logra que se oiga la voz del pueblo soberano y su interés general reclamando una coalición para el centroderecha, no va lograr, ya veremos por responsabilidad de quien o quienes, expulsar a la coalición de ambiciosos gaznápiros y enemigos de España que nos gobiernan. Incluso en tales circunstancias, no debemos, -por salud,- renunciar a disfrutar del día, del sol, de la lluvia, de la esperanza, que parece que nos fuera debido, cuando nos ha sido regalado.

Proust fue a por ese tiempo perdido porque sólo reparamos en ello cuando nos falta. Se canta, decia Machado, lo que se pierde. Y la vida es una maravillosa experiencia. Sólo tiene la pega de ser una experiencia de pérdida, que hay que lograr sobrellevar para seguir adelante.

Cuando enferma, el hombre y la mujer se dan cuenta por momentos de todo esto y concluye que todas las preocupaciones humanas eran y son vanas porque la vida es sólo un suspiro que se mantiene en el tiempo. Algunos de quienes desde casa o paseando a nuestro lado, por nuestras calles, por nuestros barrios, son héroes de nuestro tiempo que están luchando y venciendo enfermedades que les amenazan, con una entereza y con una categoría humana y personal sin parangón, impartiendo cada día clases de humanidad que desperdiciamos.

Aquí después de un desgraciado soplo y una moción como golpe, llegaron hace ya demasiado tiempo a la playa unos dinosaurios, un maniquí, unos sanos culottes en camiseta y unos golpistas que habían declarado una República en la playa, pero por conveniencias, voy yo, vete tu, no yo no, el pueblo soberano y comodón, no ha sido capaz de devolverlos al agua. Sin la coalición que pide más de media España, de nuevo se impondrán los intereses de los partidos por encima de los intereses generales, ¡ole nuestro sistema de partidos aplastando nuestro sistema de representación!

.¿Algún día el pueblo se dará cuenta de lo que hace con nuestros votos? Ayer un par de “tertuestablishment de mármol impuestos por los que mandan”, uno que fue portavoz luego fulminado por Sánchez al llegar, con nuevo coche y cargos ahora de consolación y otra Esther Esteban nuevo orácula de Delfos, criticaban en un medio a Cayetana por que no dejaba el pp, ¡cuando el escaño, aún obtenido en unas listas, es constitucionalmente de ella! Al menos tendremos la oportunidad de volver a poner en evidencia en una moción de censura, que nos han tocado, aparte de los mamporreros que pone el gobierno todos los días en los medios, el gobierno más tonto, maligno, chulo y perverso de entre todos los que luchan en el mundo contra el coronavirus.

Sin embargo, el pueblo no se levanta, cuando a los separatistas, ¿se acuerdan.? les bastó para llegar ahí con inventarse un cuento y al mentiroso compulsivo del presidente, cuando nos contaba el de los Podemitas, que era de mucho miedo, resultó que para no quitarse de dormir él, los metió en el Gobierno de España para que no pudiéramos dormir nosotros.

España espabila. La vida no es sencilla, pero es simple. Un soplo.

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