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¿Y después de BBVA? La consolidación bancaria se acelera en Estados Unidos

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En una realidad en la que los tipos de interés a cero estrujan el margen de beneficio de los bancos y las transacciones digitales se aceleran por la pandemia, las entidades regionales en Estados Unidos necesitan ganar escala rápido para poder competir con los cuatro gigantes que dominan la industria. Es el doble motivo por el que PNC anuncia que se hace con el negocio del BBVA USA para poder crecer –o por el que el grupo español opta por abandonar la mayor economía del mundo-.

La industria bancaria en EEUU es un negocio muy concurrido. Está integrada por más de 5.000 entidades, que gestionan activos por valor de 21,1 billones de dólares. En el segundo trimestre, el último disponible, tuvieron un beneficio combinado de 18.800 millones, según la agencia que garantiza los depósitos (FDIC, en sus siglas en inglés). Es un 70% menos respecto al mismo periodo de 2019, por la incertidumbre económica y a las provisiones para capear la pandemia.

Pero también está muy fragmentado. Se podría partir en tres grupos. El más potente lo integran los cuatro grandes bancos sistémicos, que manejan activos combinados por valor de 8,4 billones. Lidera JP Morgan Chase, seguida por Bank of America, Wells Fargo y Citigroup. Después hay medio centenar de bancos regionales como US Bancorp, Truist Bank, PNC Financial, TD bank, Capital One, Fifth Third Bank y Citizens Financial. El resto son cajas de ahorro locales.

La crisis financiera tras el derrumbe de Lehman Brothers ya provocó una ola de quiebras entre los bancos más pequeños, que fue aprovechada por las entidades mejor capitalizadas para expandirse. JP Morgan Chase, por ejemplo, se hizo con el negocio de Washington Mutual mientras que Wells Fargo lograba reforzarse como prestamista nacional al adquirir Wachovia, tras librar una dura batalla con Citigroup por su control. Bank of America compró la hipotecaria Contrywide.

Carlos Torres se hace un selfie en la Fundación Cecotec tras el anuncio de la venta de BBVA USA.

Esos cuatro grandes bancos eran 35 compañías separadas hace tres décadas. Generalmente, las fusiones se producen en los periodos en los que las condiciones económicas no son favorables. Es el momento que aprovechan los más fuertes para absorber a los más débiles y acelerar sus planes de expansión. La pasada crisis financiera no fue diferente. En el periodo posterior al terremoto de Lehman se aceleró el proceso de consolidación, con 1.100 adquisiciones entre los bancos locales.

La actividad vuelve a repuntar. PNC protagoniza con la compra de BBVA USA la segunda mayor operación en la industria desde 2008 –BB&T compró el año pasado SunTrust- y se colocará como la quinta mayor entidad del país, por delante de US Bancorp. El banco de Pittsburgh busca con esta operación expandirse más allá de su mercado tradicional, que cubre esencialmente la región al Este del río Mississippi, hacia California, Texas, Arizona, Nuevo México y Nevada.

PNC también se abre el mercado en Florida y Alabama. Los analistas de Oppenheimer la consideran una compra muy interesante, que se financiará con el efectivo que obtuvo por la venta de la posición en BlackRock. El anuncio de la adquisición del negocio de BBVA USA fue acompañado de inmediato por un alza en Wall Street de los valores de otros bancos regionales, anticipando otros movimientos similares tras un periodo de relativa calma en ese segmento del sector.

Bill Demchak, el consejero delegado de PNC, fue muy claro al anticipar que iba a utilizar el efectivo de BlackRock en una franquicia que diera crecimiento durante los próximos 15 años. BBVA USA estaba en lo más alto de su lista desde hace cinco años. La clave, según el ejecutivo, es que los dos negocios se complementan muy bien. PNC estará así presente en 29 de los 30 mayores mercados en EEUU. El descenso en la mortalidad del coronavirus le llevó a dar el paso definitivo, para no perder la oportunidad.

Francisco González en animada charla con su sucesor, Carlos Torres

La persistencia de los bajos tipos de interés, además, ya hizo de lastre en los ingresos de los bancos regionales durante la última década y es un factor clave para llevarles a ganar escala por la vía de las adquisiciones frente al dominio creciente de JP Morgan y Bank of America. En el caso de PNC, con la fusión logrará unos ahorros operativos de unos 900 millones gracias a las sinergias. Ese dinero podrá destinarlo, a su vez, a invertir en tecnologías para la digitalización.

La maniobra, sin embargo, tiene lugar justo después de que Warren Buffett anunciara que redujo sus inversiones en los grandes bancos, incluido PNC, para equilibrar su cartera y redirigir ese capital hacia compañías farmacéuticas. Los bancos están siendo valores muy sensibles desde el inicio de la emergencia sanitaria y eso explica que Berkshire Hathaway opte por tomar distancia. Buffett fue un sustento clave para Bank of America durante la crisis financiera.

Hay, además, un riesgo político en juego que podría levantar una barrera a este tipo de operaciones. El poder creciente de los bancos fue una cuestión recurrente durante las primarias demócratas a las presidenciales del pasado 3 de noviembre. Con Donald Trump, además, se procedió a relajar la regulación a los pequeños bancos. La elección que haga Joe Biden para el Tesoro, como señalan los analistas de Odeon Capital, podría representar un obstáculo para este tipo de operaciones.

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